jueves, febrero 16, 2006

La doctrina de la Trinidad en escritos prenicenos.

Por Danny Pisoni.


Fue la fe en la deidad de Cristo y los ataques heréticos que recibía, lo que en primer lugar impulsó a la Iglesia a hacer una formulación completa de la doctrina de la Trinidad.

El seguir a Cristo implicaba de facto el reconocimiento de su Deidad y ergo era necesario abordar cómo se establecía su relación con el Padre.

Por lo mismo, el planteo de la deidad de Cristo no es en forma alguna extraño a la definición de la doctrina de la Trinidad, que se llevaría a cabo con distintos matices desde los comienzos mismos de la iglesia primitiva y hasta el Concilio de Constantinopla en el 381.
Era lógico esperar que entre el rígido concepto de un Dios único, sustentado en el AT, y el reconocimiento de la Deidad del Hijo se llegara a diferentes canales para expresar esa compatibilidad.

No pocas herejías surgirían en esos días y un proceso de constante apologética desarrolló una formulación doctrinal clara sobre la naturaleza trina de Dios y la explicitación de la divinidad del Hijo y del Espíritu Santo, dado que el origen mismo de la doctrina trinitaria se encontraba ampliamente sustentado a lo largo de toda la Biblia.

Aspectos históricos.

No es coherente deducir que una doctrina de importancia capital surja súbitamente de la formulación individual de un intérprete, como algunos sugirieron en referencia a Tertuliano.
Una sustancia en tres personas, era una realidad familiar para la iglesia primitiva, y sólo posteriormente la enunciación halló una fórmula de explicación eficaz para el conjunto de la Iglesia.

Los padres prenicenos tenían en claro que tal como aseveraba la Biblia , el testimonio que habían recibido de los apóstoles era monoteista hasta el último grado y por ello contendían que hay un sólo Dios y sólo uno, pero al mismo tiempo también entendían que la Escritura testimonia que Dios existe en tres personas definidas e identificadas.
Del estudio histórico de los cristianos prenicénicos queda descalificada la afirmación de que la doctrina de la Trinidad era desconocida para los primeros cristianos .
Hay sobrados testimonios de los cristianos de los primeros cuatro siglos que reflejan esto.

Policarpo de Esmirna (discípulo de Juan) confesaba su fe en la Trinidad (155 d.C); esto se encuentra también en las actas del martirio de Justino (165 d.C.), y en la profesión de fe de Apolonio (180-192 d.C-) ; lo mismo testimonia Ireneo de Lyon( 202 d.C.), en ‘Adversus Hareses’.

La lista continúa con Ignacio de Antioquía (117 d.C), en sus cartas a los Efesios y a los Magnesios (escritas con motivo del surgimiento de toda clase de herejías negadoras de la condición de Cristo como Hijo de Dios) en los cuales puede leerse su afirmación de la doctrina trinitaria.

Es interesante notar que aún antes que Tertuliano (180-240 d.C.) empleara el término Trinitas para identificar la fórmula trinitaria ‘Dios uno y Trino’, ya Teófilo de Antioquía (180 d.C) utiliza el vocablo griego Trias afirmando ‘la Trinidad de Dios, su Palabra y su Sabiduría”.

Atenágoras en el siglo II con su "Legación a favor de los cristianos",dirá:

"¿Quién, pues, no se sorprenderá de oír llamar ateos a quienes admiten un Dios Padre y a un Dios Hijo y un Espíritu Santo, que muestran su potencia en la unidad y su distinción en el orden?"

Y citas similares podríamos hacer de Ireneo (115-190)

Los testimonios escritos de los autores señalados (bastante anteriores a Nicea) y el posterior desarrollo histórico-teológico permiten pensar que la idea doctrinal estaba presente en las primeras comunidades cristianas , lo cual descarta todo planteo de invención súbita del Concilio de Nicea o doctrina extraña a los primeros cristianos.

Los fundamentos bíblicos y teológicos avalan lo que la misma historia corrobora, la doctrina de la Trinidad era reconocida por los primeros cristianos; testimonios claros y precisos son la formulación bautismal basada en Mt.28:19, que aún con variantes estaba presente en cada acto de bautismo, asi como doxologías ej: 2 P.3:18, o textos como Ap.5:13.entre otros.

Para fines del siglo II encontramos elementos de la fe común para la Iglesia de acuerdo a los escritos de la época y entre los rasgos doctrinales comunes y fundamentales que encontramos podemos afirmar: que hay Un dios justo y bueno que es el creador y Salvador del mundo, pero que a su vez siendo Uno no es un Dios "solitario" y Seeberg hace aquí una referencia a Ireneo que deja ya establecido que se ha de reconocer un Ego triple en Dios. Más tarde Tertuliano explicará esta relación a través de los conceptos substancia y persona.

El tratado de Novaciano, De Trinitate prueba que la doctrina de Tertuliano había triunfado en Roma ya por el año 250.(Manual de Historia de las Doctrinas.T1 .pag.175.Seeberg)

La disputa cristológica entre Dionisio obispo de Alejandría y Dionisio de Roma alrededor del año 260 habla a las claras que el concepto trinitario estaba firmemente asentado ya.
Cuando Dionisio de Alejandría se alejó de la ortodoxia cristiana afirmando que el Hijo es una creación del Padre y con una naturaleza distinta, generó una respuesta de Dionisio de Roma donde afirma que debemos relacionar íntimamente al Hijo y al Espíritu , con el Padre, como lo establecen las Escrituras :

" Digo pues, que es muy necesario que la divina Trinidad sea preservada en unidad y resumida en uno, en una especie de consumación, el Dios uno, el Todopoderoso.
No podemos permitirnos dividir la Unidad Divina en tres dioses, sino que debemos creer en Dios el Padre todopoderoso, y en Cristo Jesús su Hijo, y en el Espíritu Santo " ; pero la declaración debe ser unificada en el Dios de todas las cosas, pues así se preservara la divina Trinidad.(Nic 26)

A lo que Dionisio de Alejandría se avino y rectificando, afirmó en de sent.Dion.:

“Porque así como no creo que el Logos sea una criatura, tampoco afirmo que Dios sea su Creador, sino su Padre."
“Sin dividir la Mónada, la expandimos en la Trinidad, y a la vez combinamos la Trinidad, sin disminuirla, en la Mónada."


También Metodio poco antes de Nicea en el 311 afirma en sus escritos que Cristo está junto al Padre y al Espíritu y a Él se acogen los creyentes.(Seeberg)

La fórmula y el concepto de la Trinidad aparecen constantemente en la obra de Clemente de Alejandría.

Es por todo ello inexacto afirmar que los orígenes de la doctrina trinitaria se encuentran en una fuente filosófica y mundana, fundamentándose en la utilización de términos que si bien son tomados de la filosofía sólo pretenden precisar y aclarar un concepto netamente bíblico.


Profusión de herejías en los siglos II y III.

Herejías conocidas como monarquianismo adopcionista o modalista, o el arrianismo provocaron una reacción apologética inmediata que sirvió para afirmar, clarificar y establecer los límites mismos de los aspectos doctrinales cristianos.

Llevados por un monoteismo bíblico, la mayoría de los principales exponentes de estas concepciones heréticas fallaban al momento de establecer las relaciones entre Padre, Hijo y Espíritu Santo.La incomprensión de una pluralidad de personas en el seno mismo de la Divinidad los lleva a visiones o formulaciones no bíblicas, como por ejemplo cuando niegan la deidad de Jesucristo.

Pablo de Samosata, Noeto y Sabelio en el siglo III, son representantes de este tipo de pensamiento. El último de estos fue un gran difusor de las ideas de un dios modalista donde el Padre se manifiesta de diferentes modos.

Puede verse en ellos una defensa a ultranza de un monoteísmo mal entendido que intenta apartarse de toda aparente idea de politeísmo, sin embargo no aciertan a ver que la doctrina trinitaria no se plantea como triteista (tres dioses) sino un sólo Dios en tres personas.
Es en estas circunstancias en que Tertuliano aporta a la teología el vocablo "Trinidad", aunque de todas formas aún especula sobre cierto subordinacionismo en la Trinidad.



También Orígenes , hará un aporte significativo a la teología trinitaria, pero sin llegar a conformar un cuadro pleno, pues al igual que en Tertuliano subyace cierto subordinacionismo prenicénico.

Es quizá con Arrio que la problemática llega a su punto álgido y el concilio de Nicea busca dar una respuesta.
Desde que Arrio niega eternidad a Jesucristo afirmando que el Hijo es una creación del Padre
y sólo puede ser conocido como Hijo de Dios por adopción pero no por naturaleza propia, los diferentes apologetas cristianos intentarán refutar tal idea. Concluyendo en la afirmación:


" engendrado, no creado, consustancial con el Padre."


Atanasio (296-373) principal defensor de la doctrina de la Trinidad, hablará de: " homoousión" o una misma sustancia, sellando al mismo tiempo la absoluta deidad del Hijo.

Otro tanto ocurriría en el concilio de Constantinopla con la deidad del Espíritu Santo, cuestionada por los macedonianos.

Es por este tiempo cuando Victorino (362) señala la unidad y la alteridad como no excluyentes en la relación Padre e Hijo, "idem".

Hilario de Poitiers seguirá esa misma línea , de distinción personal entre las personas de Padre e Hijo pero de igualdad sustancial.

Finalmente con Agustín de Hipona la unidad de la Trinidad es aún más explicitada y abarcativa: idéntica sustancia expresada singularmente en las personas . La naturaleza divina es la misma ; Padre, Hijo y Espíritu Santo son diferentes en lo relacional, en tanto que personas, pero no en lo sustancial.




Conclusión.

Evidentemente la creencia en un Dios Trino es bastante anterior a Nicea como se acaba de probar. Uno de los más antiguos escritos que circulaban en la iglesia primitiva , como es la Didaché (año 100 aprox.), ya instruía sobre el acto de bautismo en un modo claramente trinitario. En Nicea sólo se expuso lo que la Iglesia había sostenido desde el principio fundamentándose siempre en la Palabra.

Pretender que la doctrina de la Trinidad es un invento de unos pocos en el marco del Concilio de Nicea es ignorar la historia y negar sus datos objetivos.
Nunca se debe anteponer nuestro propio prejuicio por sobre la investigación histórica, los hechos históricos hablan por si mismos y son, como en este caso, concluyentes.


Bibliografía:

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"Manual de Historia de las Doctrinas (T1)".Reinhold Seeberg. Ed.Casa Bautista Public.
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"Catolicismo Romano (origen y des.)" José Grau.Ediciones Evangélicas Europeas.1987
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"Doctrinas que dividen ." Erwin Lutzer. Ed. Portavoz.2001.
"Historia de la Iglesia primitiva." Norbert Brox. Ed. Herder 1986.

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