miércoles, febrero 22, 2006

De saludos y retrocesos.

"He detectado un retroceso impresionante en los últimos años. Por ejemplo que se emplee el saludo romano en los estadios, un fuerte antisemitismo, que se conmemore con el rito fascista la muerte del hijo de Mussolini pese a que siempre se mantuvo fuera de las polémicas. La historia está cansada", afirma Eco, en una de las pocas entrevistas concedidas recientemente a la televisión italiana. Y eso no es todo: "Italia ha sido siempre como un laboratorio de ciertos fenómenos, a la vanguardia. Los extranjeros temen que les suceda lo mismo", agregó
Fuente: AFP


Confieso que cuando leí esta afirmación de Humberto Eco, una de mis más íntimas fibras, se conmovió.
De repente hice un resumen de los últimos años y caí en cuenta que no le faltaba razón a los dichos de Eco.

Cuando como italiano, me paro frente a la historia de este lustro, tengo ese mismo sentimiento de retroceso.

El intelectual boloñés discurre también sobre los fascistas en el gobierno de Italia, el retorno del antisemitismo (¿ se fue alguna vez ?), la relación Iglesia-Estado, etc. Yo sólo quiero detenerme en el saludo del futbolista del Lazio, Paolo Di Canio; y no es porque el “Calcio” me interese (que me interesa, claro) sino porque forma parte de una serie de gestos, que en los últimos tiempos, parecen irse acumulando en este recodo de la historia, como esperando el veredicto del hombre contemporáneo.
Di Canio saluda a los tifosi del Lazio con el brazo en alto, al mejor estilo fascista.
Un gesto que responde a una ideología, una ideología que ha traído muerte y destrucción a la humanidad y que como esos viejos fantasmas del eterno retorno, asoma cada tanto, para recordarnos que el tiempo pasa, pero el corazón del hombre sigue siendo el mismo.

Di Canio , parece caer en la ingenuidad absurda cuando afirma que sólo lo hace para saludar a los aficionados y a quienes comparten sus ideas. Su gesto, dice, no incita a la violencia.´No será esa su intención ,pero proclama públicamente su respaldo y el de sus seguidores, a un tiempo que para Italia y para Europa fue nefasto. Una época que creíamos y queríamos que estuviera superada.
¿Es algo nuevo?, ¿Es algo aislado? En absoluto. Basta ver la conformación y las políticas que instrumenta el gobierno a cargo de Berlusconi.

Luego de este suceso, el alcalde de Roma invitó a Di Canio para un encuentro con las víctimas judías de las persecuciones nazi-fascistas, una cita muy saludable con la historia; y una toma de conciencia con lo que ese pensamiento puede acarrear.
Porque, en última instancia, allí radica todo el problema; que no son conceptos que se manejan en la abstracción; son ideas que se llevaron a cabo y que tuvieron una afectación que quedó grabada indeleblemente en la historia, no sólo de Italia, sino de la humanidad.

Paolo Di Canio puede tener las ideas que quiera, puede tener por héroe a Mussolini y a Hitler por un gran estadista, pero debería medir el alcance de sus gestos públicos; fundamentalmente por respeto, no a los que piensan diferente, sino a los que sufrieron el embate de la violencia fascista por el hecho de pensar diferente; o por su raza; o por su fe; o por su color.

Sí ; confieso, cuando ví el gesto de saludo de Di Canio, también pensé, como Eco, :”Estamos retrocediendo”.

Danny Pisoni.