jueves, mayo 17, 2007

La memoria: características.



La memoria y sus características.

Cuando comenzamos abordar el tema de la memoria en la historia y sus correspondencias , afrontamos una materia especialmente sensible en el oficio del historiador que, en primer lugar debe plantearse ante una realidad ocurrida (la memoria nunca deja de ser parte de esa historia), pero que es a la vez selectiva. Toda memoria elegirá a perpetuidad determinados aspectos a recordar y por el contrario destinará otros, si fuera posible, al eterno olvido.

El Dr.Bruno Groppo señala que encontramos dos características fundamentales en la memoria, la primera que es selectiva y la segunda que es siempre una reconstrucción del pasado en función del presente.

La primera de las características ya la hemos sintetizado brevemente, pero la segunda nos introduce un elemento fuertemente condicionante, el cual es su interacción con el presente.
Si ese presente es de carácter variable en el devenir del tiempo y las percepciones se modificarán indefectiblemente con él, tendremos que esa relación sufrirá cambios según el tiempo en el que se esté abordando.
Cuanto más lejano , mayor será la posibilidad de hallar matices en el tratamiento de la memoria. Tomando por ejemplo un hecho puntual como la Reforma Protestante, los encuadres que podemos darle son múltiples, dependiendo si nos acercamos a ella desde los sobrevivientes hugonotes (protestantes franceses) del siglo XVII, o si podemos analizar el pensamiento de las iglesias evangélicas en el norte de Alemania a finales del siglo IXX.

El desarrollo de una memoria de grupo, llevará en sí una selección arbitraria; por lo tanto podemos presuponer que hay material histórico que es desechado por diferentes causas y razones, en pos de una construcción de identidad (nacional o de pertenencia), afirmación de acervo cultural, social o ideológico. Hechos en sí que pertenecen a la historia, pero que no son fijados o son obviados, ocultados o simplemente , inconscientemente olvidados.

El planteo teórico se abre cuando hace irrupción en escena otra corriente de memoria, tan legítima como la anterior que busca rescatar este material desechado (olvidado, ocultado o negado).Es allí donde nos encontramos ante diferentes memorias, en ocasiones contradictorias unas con otras y en otras oportunidades complementarias. De este choque plural desde diferentes memorias, el historiador debe elaborar una historia científica en la que intervendrán multitud de instrumentos pero a la vez testimonios que sugerirán nuevos elementos, aristas y hechos que están o permanecen ocultos en el tiempo.

Es siempre una sana obsesión de todo historiador registrar todos los hechos desde una perspectiva privilegiada, aséptica de todo interés partidista (de cualquier índole), cuidadosa en sus hechos y completa.
Sin embargo su labor es siempre indirecta y habrá factores y elementos que conspiran contra esa búsqueda de imparcialidad y exactitud.
Observemos que no nos introducimos en el campo de la verdad o mentira histórica, vamos a dar por un momento que sólo es posible la verdad histórica, pero que esa verdad esta constituida de innumerables historias que en muchas ocasiones no es posible descubrir en su totalidad, lo que nos deja siempre una puerta abierta a la rectificación o la reafirmación.

Historia desde el laboratorio.

Marc Bloch decía que un historiador está condenado a no saber qué ocurre en su laboratorio a no ser por los dichos de un extraño, pero que si es verdad que nunca llega a ese laboratorio hasta finalizada la experiencia, puede haber circunstancias que le permitan conocer lo ocurrido, habrá residuos que podrá encontrar y podrá observar con sus propios ojos.

A esta idea , podríamos sumar la intervención de la memoria como los que cuentan lo que ocurrió en esa experiencia, pero que nos hablan sin vestigios (documentos, archivos, cuerpos), nos hablan desde la memoria.

Debemos asumir que en determinadas circunstancias todo lo que nos queda , “esos vestigios” que encontramos en el laboratorio y que nos hablan de la experiencia allí realizada procede de una entidad dominante, que es posible que el laboratorio haya sido contaminado, limpiado o variado en su estructura, que lo registrado en archivos y otras fuentes no sea más que la historia que esa entidad dominante pretende legar y aportar para la elaboración de la historia.

No obstante esa misma experiencia puede ser contada por elementos actuantes o testigos , que desde su propia condición de “vencidos” pueden contribuir con una visión diferente y esclarecedora sobre lo ocurrido experimentalmente.

El historiador que aprecia su oficio debe estar atento y dispuesto a rescatar estas memorias, no por lo que importan a nivel ideológico, individual o de grupo, sino por el conocimiento mismo de la historia, sabiendo que la verdad nunca es patrimonio de parcialidades sino de una totalidad que él debe perseguir.

Sintetizamos entonces las ideas sobre la memoria y la línea que desarrollaremos en tres aspectos:

Primero que la memoria siempre es arbitraria, tiende a recordar determinados hechos y relegar al olvido otros.
Que encontramos una pluralidad de memorias, según desde dónde nos situemos a inquirir en ese pasado.
Y que ante la evidente existencia de una memoria dominante (historia desde los vencedores), debemos rescatar las memorias desde los vencidos.

En los posts sucesivos presentaremos los temas de la pluralidad de memorias, el tratamiento de algunos hechos históricos del siglo XX, en tres sociedades diferentes: la memoria luego de la Guerra Civil Española, de la Alemania nazi y de los desaparecidos en Argentina.
También tocaremos el tema de las reacciones ante el surgimiento de las “otras memorias”, el enfrentamiento ficticio con la historia, la asimilación de memoria a revancha, etc.
Y cerraremos con un tema que entiendo especialmente gravitante: el papel de la memoria en la educación popular, su grado de importancia y aportación.