sábado, junio 09, 2007

Las Iglesias Protestantes durante la Alemania nazi.(Conclusión y preguntas finales.)



En Octubre de 1945, ya finalizada la guerra y encabezados entre otros por Martín Niemöller y Hans Asmussen se llevó a cabo el último acto de la Bekennende Kirche que en nombre de todos los protestantes alemanes hizo una declaración pública de culpa que se conoce como la Confesión de Stuttgart.
En ella se afirma: “Con gran dolor decimos: mal infinito fue llevado por nosotros a muchos países y pueblos.”


Nunca ha sido la intención de estas notas el juicio moral o espiritual sobre las Iglesias Protestantes de Alemania en el período que corre entre 1933-1945 y que estuvo signado por el totalitarismo nazi fascista de Hitler. Pero sí que sirvieran para un acercamiento al tema que permita esbozar una reflexión despojada de todo apasionamiento.

Hitler contó con el apoyo de gran parte de los protestantes alemanes de todos los estamentos en 1933, y hubo muy pocos , como Bonhoeffer , que desde un comienzo discernieron claramente quién era Hitler y cuales sus verdaderas intenciones.
Sin embargo el desarrollo de los acontecimientos sirvieron para comenzar a dividir prontamente las aguas entre aquellos que estaban dispuestos a seguir a Hitler y aceptar sus políticas de asimilación del cristianismo al nazismo y los que plantaron cara a toda tergiversación del Evangelio y del rol de Cristo como Señor de Su Iglesia.

En principio esto quedó evidenciado en el enfrentamiento entre los Deutscher Christen o la Iglesia del Reich (nunca mejor dicho “del Reich”, no de Cristo) y la Bekennende Kirche o Iglesia Confesante.
Pero con el devenir del tiempo, también entre estos últimos habrá notables divisiones , entre la fracción mayoritaria ,moderada , que buscaba conservar cierto margen de maniobra como organismo espiritual y aquellos de la fracción minoritaria y radical que no estaban dispuestos a hacer ninguna concesión a Hitler ni a su régimen. Estos sobrepasaron los límites de su institución para tomar en sus manos la responsabilidad que les cabía como cristianos y dar la respuesta suficiente que la Bekennende no estaba dando.

Quizá las Iglesias Protestantes no tuvieran una respuesta monolítica al nacionalsocialismo. Sin embargo, por los diferentes matices y niveles de respuestas, no como entidad sino a tenor individual muchas veces ,(recordemos que la Iglesia en lo espiritual esta formada por cada persona particularmente que confiesa a Cristo como su fe) resultó para el Estado de Hitler un hueso muy duro de roer.

La Bekennende Kirche derrotó en el campo teológico a los Deutscher Christen y sus planteos seudo-cristianos e impidió con esto que, Hitler se erigiera alguna vez, como la única autoridad de las Iglesias Protestantes, como pretendía. Demostraron con ello que sólo había una Cruz y que esta no era la cruz gamada.
Aún con todas sus limitaciones , fallas, divisiones y cobardías, fue la Bekennende Kirche un espacio donde muchos resistentes a Hitler encontraron un lugar de confortamiento y sustento espiritual; donde otros fueron formados (Finkenwalde), muchos despertados a su responsabilidad y a aquellos que planeaban la eliminación física del Furher, nunca los aisló, ni condenó.

Careció, indefectiblemente, de la decisión suficiente para abandonar posiciones de diálogo que le suponían cierta seguridad. Tuvo un silencio cómplice que no se justifica, como hemos probado, con la ignorancia de los hechos que se estaban sucediendo. Le faltó valentía para exponerse por los más débiles (y aquí falla cruelmente como Iglesia de Cristo).

Curiosamente quienes más claro tenían el papel de oposición y resistencia que ejercían las Iglesias Protestantes (con poder real o potencial), eran Hitler y su camarilla que buscaron siempre distintas formas de dominarlas, acallarlas o destruirlas. Lo intentaron por vías pacíficas, teológicas-doctrinales, políticas y finalmente también violentas enviando a los campos de concentración y a la muerte en muchos casos, a los pastores que ejercieron una oposición activa.

¿Hasta dónde tuvieron responsabilidad la Iglesias Protestante en la barbarie de Hitler?¿Por qué la mayoría de los líderes protestantes no defendieron vehementemente la causa de los judíos? ¿Su silencio era complicidad, cobardía o estrategia de propia sobrevivencia?

Estas preguntas son complejas de responder. Hay cuestiones históricas que se enraízan con formaciones teológicas que no se pueden ignorar.
Las Iglesias no tenían poder político, solo pastoral espiritual. Entendían por razones teológicas que su primera responsabilidad eran con sus rebaños, en base a eso buscaron proteger lo que entendían eran sus prioridades. Se sirvieron a si mismas pero no al prójimo como indica el Evangelio.
Fueron insolidarias por la ausencia de una denuncia clara y audible de la injusticia que sufría el pueblo judío, de la opresión al más débil. Y esas eran también sus responsabilidades como Iglesia.

Esta claro que décadas de un discurso antisemita entre líneas, subliminal , popular, implícito y explícito dentro y fuera de las iglesias; preparó las conciencias débiles para la persecución y genocidio de los judíos.
Y que esto también afectó transversalmente a las iglesias y sus líderes condicionándolas en su respuesta. Esto es hoy aceptado ampliamente por la mayoría de los investigadores y si bien faltó en la Declaración de Stuttgart este reconocimiento al silencio culpable sobre la persecución de los judíos, hoy en día las iglesias protestantes alemanas han reconocido sus faltas al respecto.
El silencio de las Iglesias son una compleja trama de los tres factores que enuncia la pregunta.

Dejo para el final una pregunta que muchos se han formulado.

¿Dónde estaba Dios en aquellos días si Su Iglesia tenía esta actitud de pasividad y temor?

Dios estaba obrando por medio de aquellos que no doblaron sus rodillas ante Hitler. En aquellos que no hicieron oídos sordos a los gritos de las víctimas. En aquellos que no pensaron en su propia seguridad sino en su deber como cristianos.
Dios actuaba en esos momentos a través de hombres y mujeres como Dietrich Bonhoeffer) , Martín Neumöller, Karl Barth, Paul Schneider, Elisabeth Schmitz , Gertrud Staewen, Hans Gruber, Friedich Weissler, Karl Stellbrink y otros que pagaban con cárcel, deportaciones, exilio y hasta con la muerte el terrible desafío de la fidelidad .


El hecho de reflejar las faltas y errores más terribles de la Iglesia protestante Alemana de ese tiempo, debe correr paralelo con valorar la vida y la actitud de hombres y mujeres que no se dejaran arrastrar por el error, por el silencio cómplice o la indiferencia.
Hombres y mujeres que en la medida de sus posibilidades y en muchos caso más allá de sus fuerzas fueron fieles a sus conciencias cristianas.
Hemos nombrado unos pocos, pero vaya en estos nombres la representación de todos los protestantes alemanes que quedaron en el anonimato de la historia, pero que tuvieron igual actitud y forman parte de, esa gran nube de testigos que nos observa desde la eternidad.


Daniel Pisoni





Lecturas recomendables sobre el tema, que aportan diversas visiones, opiniones y puntos de vista:

Arbeitsgemeinschaft kirchlicher Zeitgeschichtler.John S. Conway, Editor. University of British Columbia
Gedenkstätte Deutscher Widerstand.Dr. Peter Steinbach.Dr. Johannes Tuchel.Ute Stiepani, M.A.
Luteranismo y Shoah: trayectoria y desafíos.Reinhard Boettcher. International Council of Christians and Jews.
The Trial of German Major War Criminals.2da.Sesion.Bormann.(Documento)
La Resistencia Alemana contra Hitler.Barbara Koehn.Alianza Editorial.
Causas Sagradas.Michael Burleigh.Taurus
Los Verdugos voluntarios de Hitler.Daniel Goldhagen.Taurus
The Confessing Church and the Persecution of the Jews. Wolfgang Gerlach.University Nebraska Press.
The Role of the Churches.Victoria Burnett.Dimension.Vol 12.Nº2

2 comentarios:

Orlando Inagas dijo...

Daniel!
Toda una cátedra, estimado hermano.
Muy bien documentado y expuesto
Mis respetos, Dios te continúe bendiciendo siempre.
:D

Daniel Pisoni dijo...

Querido Orlando:

Gracias por tus conceptos.Sólo he intentado acercar un tema, en forma muy condensada.

Un abrazo.