martes, junio 05, 2007

Las Iglesias Protestantes durante la Alemania nazi. (2)

En Setiembre de 1933, los DC por medio del Sínodo de Prusia imponen el infame “párrafo ario” el cual supone la expulsión de todos los protestantes de origen judío de los órganos de las iglesias.
El paso siguiente fue de carácter doctrinal y dogmático y consistió en liberar del culto y dogma de las iglesias protestantes de todo aquello que no fuera “alemán”, reclamó la supresión del Antiguo Testamento y criticó como malsanas desviaciones todo aquello que tuviera relación con las raíces hebreas del cristianismo, el apóstol Pablo incluido.
Esto conducía a una paganización escandalosa y a la creación de una religión política, mezcla de elementos cristianos y de componentes identitarios nacionalistas así como racistas.
Afirmaba un informe de la época, atribuido a los suecos: “los alemanes tienen un nuevo dios, y es la Raza, un dios al que ofrecen sacrificios humanos”.

Esto profundizó aún más la división entre aquellos cristianos que se mantenían fieles a la Biblia como única norma de fe y aquellos que aceptaban los dictados de Hitler a través de los DC.
De inmediato , los opositores a Hitler y a sus medidas raciales y anticristianas pasan a formar la Liga de Emergencia( Pfarrernotbund ), una liga que tenía por fin ayudar a todos los pastores y miembros afectados por el párrafo ario. Esta Liga fue creada por Martín Niemöller entre otros y puso las bases para la formación de lo que poco después sería la Bekennende Kirche (Iglesia Confesante), declarada antagonista de la Iglesia del Reich que representaban los DC.

En Mayo de 1934 se celebra el Sínodo de Barmen que dará sustento y base teológica a la Bekennende Kirche. En las declaraciones elaboradas intervendrá K.Barth, (por entonces profesor en Bonn ) y se afirmará: «la palabra de Dios del A. T. y N. T. como única fuente de nuestra fe» al tiempo que se pronunciarán « libres, en cuestiones de fe, de todo otro compromiso ajeno a la Iglesia».Con esto rechazaban de plano el ser integrados dentro del Estado y la nazificación de las iglesias.
Si bien la declaración era de tipo teológico, muy bien señala la historiadora Bárbara Koehn que el régimen nazi no comprendía la diferencia entre teología y política y que por eso vio en ella un peligroso acto de desobediencia al Fuhrer.

En el aspecto teológico más profundo, lo afirmado era influenciado por K.Barth, que ya en 1933 había escrito en “ Theologische Existenz heute”, «que la Iglesia ha de servir, no al pueblo alemán o a la historia, sino a la. palabra soberana de Dios; y que por ello debe seguir siendo Iglesia y se tiene que convertir en Iglesia», refiriéndose a las competencias de la Iglesia y de su Dogma.
Abrevaba en las fuentes de Agustín, Tomas de Aquino y del mismo Lutero, separando las esferas de acción del poder religiosos y del secular , pero reconociendo al mismo tiempo la soberanía de Dios y por lo tanto rechazando que se convirtiera en un apéndice del Estado o estar sometido a él en su dominio espiritual.

Sin embargo su falta más grave y que llevó a que algunos preclaros cristianos ( entre ellos Karl Barth y Dietrich Bonhoeffer) a ir más allá de lo que ella estaba dispuesta a ir, fue la total ausencia de menciones de los aspectos más racistas y antisemitas de la política que llevaba el gobierno.
No puede alegarse ignorancia en ello, ya que personas como la diaconisa Marga Meusel presidenta del Servicio de Bienestar Evangélico de Berlín, en 1935 denunció a través de un memorándum, la situación extrema que comenzaban a padecer los judíos en Alemania : "¿ Por qué la iglesia no hace nada? ¿Por qué permite que una injusticia inenarrable ocurra? ¿Qué responderemos un día cuando nos pregunten dónde está nuestro hermano Abel ? La única respuesta que podremos dar como Iglesia , es la respuesta de Caín :" ¿Soy yo encargado de mi hermano? "( Génesis 4:9).
Karl Barth también escribiría en 1935 poco antes de verse obligado a abandonar Alemania : “para millones que sufren injustamente, la Bekennende Kirche todavía no tiene un corazón.”

La Bekennende en este punto no tuvo visión para ver que el “ problema judío” era en realidad un problema cristiano, su problema; y que estaba siendo probada en su integridad.
El Pastor protestante Wolfgang Gerlach en su obra “And the Witnesses Were Silent” University Nebraska Press, señala : "la Iglesia Confesante (Bekennende Kirche) fue exitosa, al menos en parte, en defender tanto la autonomía como la doctrina de la Iglesia contra la infiltración Nazi. Pero en cuanto al tema de los judíos hizo silencio".


Nota: En un futuro post, a modo de apéndice, comentaré algunos de los aspectos teológicos más relevantes de la Declaración de Barmen.

2 comentarios:

Fausto Liriano dijo...

Muchas gracias por este material Daniel! NO he concluido pero es un material sumamente valioso, principalmente para nosotros que estamos de este lado del mar...
DTB
Fausto

CEIHE dijo...

Gracias a ti ,Fausto por considerarlo de alguna utilidad.Pienso, como historiador ,claro; que hay mucho que podemos aprender de nuestra historia, fundamentalmente de los errores.

Un abrazo.