miércoles, julio 04, 2007

Giuseppe Garibaldi y la unidad de Italia.

Se cumple hoy 4 de Julio del 2007 , el bicentenario del nacimiento de
Giuseppe Garibaldi (ver noticia en italiano) ilustre figura cuasi mítica de la historia italiana , que tuvo un papel preponderante en la unidad de Italia.

Fue asimismo un romántico idealista que se enroló en luchas por la libertad y contra la opresión en ambos continentes a cada vera del Atlántico.
Creía en Dios pero no dudó en enfrentar a la institución católica romana representada en el poder de los Estado Pontificios.
Muchas veces contradictorio, siempre decidido y arrojado, conoció tanto la derrota y la persecución, como las mieles de la victoria y el reconocimiento de los que luchaban bajo sus órdenes.
Fue un marino avezado que desde su juventud se interesó en la política , tomando parte en la surgente Giovane Italia de Giuseppe Mazzini.Esta formación tenía un ideario republicano unionista, donde convergían distintos elementos nacionalistas e independentistas románticos muy propios de esos tiempos.

Con la dirección de Mazzini se intentó un levantamiento en 1834 que fracasó rotundamente y que obligó a Garibaldi a huir a Brasil.
Allí pronto se uniría a un grupo de rebeldes compuesto por campesinos, agricultores y ganadores que luchaban contra la gestión corrupta y fraudulenta del gobierno central que les oprimía y expoliaba.Con ellos llegaría a proclamar la independencia de la rica provincia del Rio Grande Do Sul , segregándola del Imperio del Brasil. Derrotados finalmente en 1839, pasó a Uruguay.

Al poco tiempo las luchas de los unitarios argentinos contra los federales rosistas envolvían ambas orillas del Río de la Plata y Garibaldi no fue ajeno a ellas.
En estas tierras es donde se conformaría lo que sería la célebre Legión Italiana, los “camisas rojas”, que impedirían la caída de Montevideo a pesar del férreo sitio que se le había impuesto; luchando junto con los unitarios argentinos y nacionalistas uruguayos, contra las tropas de Oribe apoyadas por el dictador Juan Manuel de Rosas;
Para entonces su figura ya es legendaria por su valor; y a pesar que en tierras sudamericanas había encontrado a su esposa Anita y había nacido su primer hijo Menotti; su deseo de ver a Italia unida no se había olvidado y en 1848 retorna a su patria.

Italia estaba efervescente y el rey Carlos Albeto de Piamonte junto con Giuseppe Mazzini encabezaban un nuevo levantamiento contra la dominación austriaca (derivada desde el Congreso de Viena y su reparto de Europa) y sus aliados en territorio italiano como los Estados Pontificios y Nápoles .
Luego de algunos reveses los revolucionarios se hacen fuertes en Roma y Venecia; lo que produce la huída de Roma del Papa Pío IX y su pedido de ayuda a los estados católicos romanos de España y Francia.

Giuseppe Garibaldi está ahora a cargo de las operaciones militares, cuenta con él las fuerzas de la Lombardía , además de los patriotas romanos y se enfrenta a las huestes de austriacos, napolitanos , españoles y franceses dirigidos por el General Oudinot .Luego de algunos éxitos iniciales; y a pesar de la valentía y tenacidad de los italianos ,Oudinot logró entrar en Roma poniendo en fuga a Garibaldi y su ejército bersaglieri hacia los Apeninos.

En 1849 el rey Carlos Alberto había abdicado y lo reemplazaba su hijo Víctor Emanuel II.
Este en consonancia con el conde de Cavour, a la sazón una especie de primer ministro, hicieron intervenir a los franceses de Napoleón III paras unirse a sus fuerzas piamontesas y luchar contra la ocupación autríaca. La coalición franco-piamontesa derrotaría a los austriacos en las batallas de Magenta y Solferino en 1859.
Esto modificaría el mapa de la unificación italiana. Milán se uniría a Piamonte y le seguirían Romaña, Parma, Toscana, Módena....el próximo objetivo era ahora hacia el sur.

Garibaldi y los Mil (como se denominaba a su ejército de poco más de 1000 hombres); encarará esta conquista que incluirá la Sicilia y Nápoles de Francisco II. La primera no tardará en caer, fundamentalmente por la afluencia en masa de los sicilianos a unirse a las fuerzas garibaldinas que rápidamente multiplicaron sus fuerzas. El carisma y la leyenda de Garibaldi así como los deseos de quitarse el yugo de la monarquía que había sido autoritaria y absolutista hicieron el resto.
La conquista de Nápoles fue más dificultosa, pero la batalla final contra las tropas borbónicas en Volturno le dieron la victoria y el dominio definitivo del territorio.

Al mismo tiempo las tropas piamontesas de Victor Emanuel II avanzaron desde el norte y derrotaron a los ejércitos pontificios que defendían el Lacio. Poco después las fuerzas de Garibaldi y del rey Víctor Emanuel se encontrarían en la frontera con Nápoles. Era el histórico 26 de Octubre de 1860 cuando el gesto de Garibaldi de descender de su caballo y saludar al rey de Italia quedaría inmortalizado como el reconocimiento al nuevo orden que imperaría en Italia.

El siguiente paso era arrebatar Venecia y Trento a los austriacos. La guerra austro-prusiana de 1866 facilitó este desenlace y Venecia pasó a manos italianas. Solo quedaba Roma.
En 1867 Garibaldi y sus camisas rojas enfrentan con suerte desigual a los ejércitos pontificios y franceses, pero no será hasta la retirada de los regimientos franceses en 1871 que la tan ansiada entrada en la Ciudad Eterna se realizara en forma irreversible.
El 2 de Julio de 1871 Victor Emanuel pronunciaría en Roma el glorioso :” Qui siamo e qui resteremo” (Aquí estamos y aquí nos quedaremos).

Giuseppe Garibaldi moriría el 2 de Junio de 1882, en Caprera .
Figura mítica, revolucionario por excelencia, aguerrido y valiente; nos dejó además de su tesón por la causa de la libertad allí donde fuera necesaria su espada; también aparentes claroscuros de contradicciones como ser un republicano que afianzó a un rey. Sin embargo, podemos ver en él el espíritu pragmático de un patriota italiano que supo a su tiempo discernir que lo más importante de su siglo era la unidad italiana y no descansó hasta verla concretada.

Hoy todos los italianos le rendimos nuestro homenaje a este guerrero por las libertad y la unidad de Italia.

Dejo para el final un extracto de la reseña escrita por el The Times en ocasión de su muerte:

“La emancipación final de Italia se halla vinculada para siempre a los nombres de Víctor Emanuel, Cavour y Garibaldi; pero si bien las dos primeras figuras de este trío serán sin duda objeto de un estudio profundo, de exhaustivas investigaciones y de un juicio que establezca el valor exacto de su labor histórica, la tercera apelará a la imaginación como una realidad de leyenda, como algo fabuloso, de naturaleza inaprensible...”

London, 5 de Junio de 1882.

sábado, junio 30, 2007

Karl Barth, Barmen y la libertad de conciencia.

Entre los elementos fundantes de la Bekennende Kirche (Iglesia Confesante en español) encontramos el Sínodo de Barmen, que se realizó entre 29 y 31 de Mayo de 1934, en Barmen, Alemania y la declaración emanada y refrendada por los 139 delegados enviados por las iglesias territoriales. Era la primera representación de una organización incipiente que se iba a oponer a los planes de Hitler de nazificar el cristianismo protestante.

Se suele afirmar correctamente que mucho del fundamento teológico de la Declaración de Barmen se le debe al pensamiento de Karl Barth y su enunciado : “La Iglesia debe seguir siendo Iglesia y se debe convertir en Iglesia.”Allí la perspectiva de los límites del estado secular y la Iglesia son claros y definitivos y sus competencias son diferentes .
Los discursos dogmáticos serán determinantes porque desmontarán con facilidad la argumentación de los Deutscher Christen que llevaban a una autocracia del Estado y su intervención en asuntos de fe y dogma.

Barth siguiendo la línea del pensamiento de Agustín y Lutero , profundiza que las dos esferas de acción (los dos reinos) son independientes pero sujetos a Dios.
El Estado tiene un carácter divino (autoridad para disponer justicia y orden), pero que esto le implica un principio moral de respeto a la Iglesia que para el Estado es un deber observar, si quiere tener legitimidad. Esto lleva , según Barth a rechazar toda tesis de pensamiento que afirme que el Estado es la única y total autoridad o que la Iglesia es un dominio del Estado.
Al mismo tiempo Barth dirá que la lucha de la Iglesia es del orden espiritual y no política, y con ello renuncia a que la Iglesia intervenga en terrenos que no fuera el suyo.

Vamos en este post a destacar sólo algunos aspectos generales que nos ayuden a un acercamiento primario a este importante hecho histórico. Lo vamos a hacer desde lo teológico , aunque la interacción con el momento político es real y por lo tanto inevitable; observemos la argumentación desde una perspectiva bíblica.

Su relevancia está dada porque con esta declaración se puso en evidencia la verdadera esencia cristiana de la Bekennende Kirche en contraste con la propuesta de los Deutscher Christen o la Iglesia del Reich que buscaban un sometimiento del cristianismo a las ideas racistas y totalitarias de Hitler.

Barmen es un pronunciamiento teológico básico; fuertemente cristocéntrico, que estaba compuesto de seis puntos esenciales, basados en la Biblia, donde se pone en alto la soberanía de Cristo por sobre todo otro poder emanado del hombre. En este caso, afirma su rechazo de considerar al Estado como fuente de revelación o poder independiente de Dios. Esto era algo que propugnaban los DC para fortalecer la preponderancia del Estado hitleriano a los ojos de los creyentes.

El primer punto: Basádo en Juan 14:6 y Juan 10:1-9. Afirma a Cristo como única Palabra de Dios y rechaza (damnatio) cualquier otra posibilidad de encontrar en otros órdenes (acontecimientos o poderes, apuntando al Estado del Reich) la revelación de Dios.

El segundo punto: Fundamentado en 1 Cor.1:29-31 afirma que no hay área de la vida que no esté sujeta al señorío de Cristo (Cristo es nuestro Führer y Señor de todo) .Se afirma la potestad y supremacía de Cristo quien nos ha redimido y por lo tanto se rechaza cualquier sustitución por ningún otro ente.

El tercer punto: Argumentado en Efesios 4:14-16 asevera a la Iglesia como comunidad de creyentes pertenece a Cristo y debe predicar el Evangelio. Impugna estar sujeta al poder del Estado.

El cuarto punto: Asentado en Mateo 20:25-26 alega que la Iglesia debe servir (Cristo como ejemplo) y refuta toda idea de entidad jerárquica con fines dominantes.

El quinto punto: Cimentado en 1 Pedro 2:17 acepta al Estado como autoridad civil y dentro del orden de Dios para el hombre, pero se opone a que la Iglesia deba conformarse como apéndice suyo. De esta forma se siente libre de la tutela del Estado en el desarrollo de sus obligaciones.

El sexto punto: Instituido en Mateo 28:20 y 2ª Timoteo 2:9 postula que la Iglesia debe obedecer el mandamiento de Cristo , esa es su misión y la Palabra no puede ser prisionera.

Es claro que lo que establece con toda claridad son los límites que el Estado tenía en su relación con la Iglesia y que esta sólo respondía ante Cristo y no estaba en manera alguna obligada a someterse al régimen hitleriano.
Su basamento va a ser el orden de la redención efectuada por Cristo (el retorno a Cristo de Lutero y nuestra conciencia de pecadores redimidos) y con ello un fuerte apoyo en principios de la Reforma Protestante.
En el extremo opuesto estaba, la idea de un orden revelacional desde la creación que argumentaban los DC y que afirmaba mandatos, autoridades y normas diferentes al Evangelio, matizado con una visión antropológica y optimista propia del siglo IXX y el progreso científico del hombre.

La Declaración de Barmen proclama a Cristo como Palabra de Dios y como Señor de Su Iglesia (Cristo es esencia del dogma protestante). Rebate que pueda haber otras fuentes de autoridad equivalente para ella.
Atestigua que la obediencia es obediencia a Cristo y Cristo es Revelación de Dios. No es entonces legítimo teológicamente el sometimiento a otras revelaciones (acontecimientos como la historia presente o poderes terrenales); esto es caer en falsas doctrinas.
Aquí es de interés señalar la idea subyacente que insinúa que la historia alemana de ese presente(1934) no tiene porque ser providencia de Dios. En otras palabras, esa realidad política y social no es voluntad de Dios.

Al asentarse firmemente en el fundamento cristiano dejó sin argumentación de valor a los DC. El enfrentamiento en el campo teológico fue ampliamente favorable a la Bekennende Kirche en detrimento de los DC y sus lecturas sesgadas de la Biblia y de los escritos de Martín Lutero. El concepto de revelación fue determinante pues con esto se echó por tierra la argumentación que llevaba, aceptando otras fuentes revelatorias de la voluntad de Dios, a que Hitler y su régimen fueran parte emergente de la voluntad divina.

Desde un planteo ético, la Declaración de Barmen no niega la autoridad al Estado ni la sujeción en lo civil, pero el límite de esa sujeción es la Palabra de Dios. La Iglesia no debe obediencia cuando el Estado sale de los marcos del Evangelio, porque el Estado también está sujeto a la soberanía de Dios.

El cristiano por imperio de la obra redentora llevada a cabo por Jesucristo está sujeto a él en todos los órdenes de su vida. No hay áreas donde Cristo no sea soberano.
La Iglesia compuesta por todos los creyentes está libre (en y por Cristo) de ataduras para cumplir con su mandato de servir al prójimo.

Para una comprensión cabal no se debe perder de vista el momento político de Alemania y el contexto de presión y avasallamiento que los DC y el régimen nazi ejercían sobre el creyente de a pie. En esta declaración se da el sustento teológico a todos los que veían con preocupación y temor el progresivo derrotero que estaban llevando algunas de las iglesias protestantes; en especial aquellas afines con el régimen.
Fue en definitiva una declaración a favor de la libertad de conciencia del cristiano frente a la intención de dominio ideológico por parte de un gobierno totalitario.

martes, junio 26, 2007

Heinrich Bullinger, un reformador olvidado.

Entre los olvidados de la historia protestante sin duda podemos contar a Heinrich Bullinger.
Su nombre aparece siempre asociado a los reformadores más conocidos como Lutero, Calvino, Zwinglio, etc.pues con todos ellos tuvo contacto directo, sin embargo es poco lo que se ha escrito sobre él, teniendo en cuenta su aportación a la historia y la teología protestantes.
Quizá la alargada sombra de Zwinglio lo oculte, pero lo cierto es que Heinrich Bullinger que fue su sucesor, aportó tanto a la Reforma Suiza como su predecesor y que tiene razones propias para reclamar su lugar en la historia.

Enrolado en el protestantismo reformado, Bullinger había nacido en la ciudad de Bremgarten, el 4 de Julio de 1504 en el cantón suizo de Aargau y era hijo del sacerdote del pueblo. Estudió en Renania y en la Universidad de Colonia; por aquellos tiempos, firmemente católica romana, al punto que sería la única que condenaría los escritos de Lutero en 1519.
El estudio profundo de los Padres de la Iglesia, le persuadieron de la Biblia como única norma de fe, más allá del magisterio de la Institución Romana y la lectura de las obras de Lutero lo guiaron a la verdad del Evangelio.

Una vez graduado Maestro de Artes,en 1523 retorna a Suiza y comienza a trabajar junto a Zwinglio en Kappel y más tarde en Zurich, estudiando hebreo y griego y dedicándose a la enseñanza.
En 1528 lo nombran pastor y asume la labor en su ciudad natal, poco después de casarse.
Curiosamente le tocaría predicar en la misma iglesia en la que había ejercido su padre, el cual fue destituido unos años antes al convertirse a la fe cristiana protestante. Ahora que la ciudad había aceptado la Reforma, su hijo se hacía cargo de la grey.

Cuando en 1931 a raíz de las guerras cantonales, la ciudad vuelve a manos de las fuerzas del papado, Bullinger se ve obligado a emigrar a Zurcí donde permanecerá por 44 años.
Para entonces ya Zwinglio había visto en el joven Bullinger las dotes de un sucesor, capaz de llevar adelante todos los pasos concernientes a la afirmación de la Reforma en la Suiza alemana. Y no se equivocaba.
Bullinger establecería contacto con todos los reformadores de la primera época del protestantismo y trazaría un camino de unificación y tolerancia entre las corrientes reformadas que se mantiene hasta nuestros días.

Desarrolló una obra literaria y erudita profusa, defendiendo la apostolicidad del protestantismo. Escribió asimismo comentarios sobre casi todos los libros de la Biblia y sobre la historia de la Reforma en Suiza. Principalmente dio a luz una obra de cincuenta sermones doctrinales, llamada Décadas, que sería de fuerte influencia en su época. El contenido era doctrinal y sitemático , rápidamente se popularizó y se tradujo a otros idiomas como el francés.

Fue también un pastor dedicado a su rebaño .Su vida es un ejemplo de integridad, humildad y servicio al prójimo. Cuando Zwinglio murió en la batalla de Kappel, él se hizo cargo de su viuda e hijos. Era admirado por su austeridad , espíritu de sacrificio y actuar irreprochable.

Epistógrafo fecundo, escribió cerca de 12000 misivas, mantuvo correspondencia con los principales teólogos y líderes protestantes ingleses, italianos, alemanes, ,franceses, etc. Melanchton, Bucer, Calvino, Knox.
Su relación con Lutero fue difícil; los separaba la cuestión de la Santa Cena, como su antecesor Zwinglio había dejado establecido en 1529 en Marburg; pero también la incomprensión de Lutero y su accionar dogmático que lo enfrentaba siempre con los suizos.
Por el contrario con Calvino, a quien conoció en 1536, la relación fue más fluida, de hecho la correspondencia con el teólogo ginebrino es muy abundante; sin poder hablar de sometimiento, es claro que ambos se respetaban y ello hizo posible que se firmara el Consenso de Zurich en 1549 que llevó a la unificación de las tradiciones reformadas suizas tanto las de origen ginebrino representada por Calvino, como las de origen zwingliano representada por Bullinger. En ella se rechaza tanto la transubstanciación , como la consubstanciación, y se afirma la idea de la presencia espiritual de Cristo en la Santa Cena.

Es importante señalar dos aspectos trascendentales del pensamiento de Heinrich Bullinger para su época, uno es el rechazo de las armas para dirimir disputas religiosas. Y el otro ya esbozado por Zwinglio, la doctrina del Pacto, la unidad espiritual de la comunidad (civil e iglesia) en relación con Dios.

Entre las aportaciones más significativas de Bullinger no podemos dejar de mencionar la Segunda Confesión Helvética, en 1566; donde se expone con claridad y sencillez la doctrina cristiana y que fue aceptada por las iglesias reformadas no sólo de Suiza, sino también de Escocia, Francia y Hungría.

Su muerte acaecida en Septiembre de 1575, dejó atrás una vida íntegramente dedicada a la obra de Dios, por medio de la Reforma y a legar a las generaciones futuras un firme fundamento cristiano, teológico, doctrinal y de ejemplo de vida.

sábado, junio 23, 2007

Historikerstreit



Había dejado pendiente desde hace unas semanas el referirme brevemente a la "Disputa de los historiadores"; o Historikerstreit, en alemán .

Cuando el historiador alemán Ernest Nolte en el año 1986 publicó en el periódico alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung su pensamiento al respecto del surgimiento del nacionalsocialismo ,su desarrollo y acción en la primera mitad del siglo XX; tocó una de las fibras, sino la más, sensibles de la sociedad alemana.
Fundamentalmente porque apuntaba al nacionalsocialismo alemán como una respuesta defensiva al comunismo bolchevique soviético. Y que , por ejemplo, el Holocausto (no olvidemos que en Alemania negar el Holocausto es un delito) fue una reacción exagerada a lo que los comunistas soviéticos ya habían realizado y Hitler un exacerbado y deplorable radical, pero también en última instancia un defensor de Alemania ante la amenaza externa.

El planteo ya tenía algunos antecedentes, sobre todo si se rastrea en el historicismo alemán (Mommsen).
El historicismo trazaba la historia en forma determinista, dando por probado que hay leyes que se pueden descubrir y que rigen en el desarrollo de la historia.
Desde esta perspectiva, los conservadores propugnaban la tesis de un “ sonderweg ” o camino por el que se deslizaba la historia social alemana , donde el nazismo ocupaba el lugar de una anomalía extraña de la que eran responsables Hitler y su camarilla.
Paralelamente historiadores no alemanes como James Hoogan o Alan Taylor en la década del 60 abonaban teorías similares, proclamando un Hitler oportunista, que va construyendo su poder y tomando decisiones en base a errores y debilidades de la oposición y de los poderes europeos.

Al mismo tiempo encontrábamos que había otros historiadores como Hans Rosenberg o Eberhard Jäckel que seguían otras líneas historiográficas y que veían el surgimiento del nazismo y su apogeo como una consecuencia lógica e inevitable en la trayectoria de beligerancia, expansionismo y militarismo que se venía dando en Alemania desde la Prusia del 1700.
Historiadores como Andreas Hillgruber o Hildebrands, por su parte, rechazaban la propuesta de una Alemania nazi producto del mismo devenir político de su propia historia.

Ernest Nolte que había escrito en la década del 60 una obra titulada “Der Faschismu in seiner Epoche”, tratando al fascismo como un género de antimodernidad, de carácter negativo, abandonó sus teorías primigenias para enrolarse en este revisionismo del nacionalsocialismo como “Reaktion”.Su artículo “El pasado que no pasa” en el Frankfurter encendió el debate.

Esta disputa pronto trascendería los límites de los historiadores y sería social y político a la vez. El profesor y filósofo Jurgen Habermas lo enfrentó desde el pensamiento de la izquierda intelectual alemana.
La discusión fue pública, mediática y político-ética, pues divergía en dos vertientes, la primera era “la culpa alemana” y la segunda un renacer el nacionalismo alemán al tiempo que se compartía la carga de la responsabilidad, básicamente, con la aparición de la amenaza bolchevique.


Los interrogantes comenzaban a ser claros: ¿Había una continuidad y por lo tanto un desarrollo lógico y esperado en la historia alemana, conectando ese segmento de su historia , el nacionalsocialismo de la década del 30, con el militarismo , la identidad y la tradición prusiana? O ¿Era el nacionalsocialismo el producto de una serie de circunstancias externas, (para Nolte una reacción antibolchevique) que Hitler había utilizado oportunamente y por lo tanto excepcionalmente había aparecido en la historia? ¿Continuidad o ruptura? ¿Tenía Hitler un plan preconcebido con objetivos previamente (a la llegada al poder) definidos? ¿O simplemente era un prestidigitador intuitivo de las interacciones internacionales con la sociedad alemana? ¿Se puede historizar el Holocausto? ¿Es el Holocausto una singularidad?

Hay varios elementos de peso que es necesario, aunque sean contradictorios muchos de ellos, evaluar. Por ejemplo que, la “continuidad” era algo que el mismo Hitler afirmaba, pero serán los propios conservadores de estirpe prusiana quienes estarán más cerca de eliminarlo físicamente.
Considerar el aspecto racial del régimen, que lo llevará a extremos singulares de criminalidad dentro de la historia de la humanidad , que será algo propio del nacionalsocialismo y que ejerce por lo mismo de poderoso distintivo en la historia. Pero también habría que evaluar la densidad del antisemitismo social en Alemania de principios de siglo XX, su origen y su desarrollo.

Si el Holocausto no es historizable, desde el punto de vista de la comparación (nunca desde la relativización ); nos encontramos ante un fenómeno único, con responsables claros y también únicos.
Si lo situamos como un acontecimiento lamentable, tan lamentable como otros acaecidos a lo largo de la historia de la humanidad, sus responsables son tan culpables, como otros.
Por otro lado, si el nacionalsocialismo, sus hechos y consecuencias fueron un resultado esperable de la evolución de la historia alemana desde dos siglos antes; hay una indudable culpa que recae sobre el colectivo. Pero, si el régimen nazi fue producto de una serie de interacciones, internas y externas, donde la figura de Hitler emerge como elemento extraño a la historia alemana; y hay un factor disparador (por caso, la amenaza bolchevique); entonces el síndrome de la culpa, tiende a difuminarse en un contexto mucho mayor.

A modo de conclusión podemos decir que el debate es mucho más amplio de lo que aquí podemos abarcar y que estas son sólo aproximaciones a un tema especialmente complejo que envuelve a la sociedad alemana en la percepción de ese pasado, de su historia y de su tragedia.

Jurger Habermas hablaba de “conciencia histórica” , de uso público de la Historia; quizá allí radique su importancia, en lo determinante que es para las sociedades del hoy el poder pararse ante la historia propia del pasado más cercano, sin tabúes pero con la responsabilidad de saber, que ese pasado, para bien o para mal esta condicionando su presente y seguramente, marcará su futuro.

miércoles, junio 13, 2007

Las víctimas de la historia y Walter Benjamín.



Walter Benjamín es un pensador que hace tiempo quería reseñar en este blog, fundamentalmente por su sensibilidad ante las víctimas de la violencia en la historia del hombre, por su discurso de construcción (y no de deconstrucción) de la memoria y por su voz que es la voz de los que pasaron pero que están presentes..

Este filosofo alemán de origen judío, relacionado con Bertolt Brecht ,Teodor Adorno y la Escuela de Francfort, nos ha dejado su pensamiento , que no está exento de dificultades semánticas para abordarlo con claridad, porque justamente su indeterminación nos sugiere diferentes interpretaciones. Influenciado en principio por el misticismo judío y más tarde por el materialismo histórico, buscó una síntesis que proyectara un desarrollo a la filosofía que le permitiera dar una contestación válida a los desafíos de su generación.

Sus aportes son al mismo tiempo, de una riqueza y actualidad permanente. Quizá porque en ellos el papel de la víctima (olvidada y/o derrotada) es central .Se referirá también a temas como la cultura de masas, la función político-social de la transmisión del conocimiento, el lenguaje y la traducción, el arte y la tecnología.

A Walter Benjamín le tocó vivir en la Alemania de principios del Siglo XX, participante en las dos grandes conflagraciones mundiales y signada por la llegada del nazi fascismo ; sus angustias y desesperanzas están reflejadas en todas sus obras, pero en ellas también hay una intención de dar una respuesta , más allá del diagnóstico desesperado.

Su suicidio en 1940 a los 48 años de edad, en Port Bou cerca de la frontera entre España y Francia, cuando intentaba escapar de la Francia ocupada por los nazis, cercenó la vida de uno de los filósofos más relevantes de su época.

Digno de destacar en su pensamiento es la “hermenéutica del peligro”, la que se puede apreciar en su obra “Tesis sobre filosofía de la historia”, de la que a continuación presento una reseña breve y un comentario sobre su persona y su obra que aparecen en el excelente blog de historia: El espejo de Clio


Walter Benjamin y las lecciones de una Historia vista a "Contrapelo"

No existe documento de cultura que no sea a la vez
documento de barbarie... por lo tanto, el materialista histórico
se distancia en la medida de lo posible. Considera que su misión
es la de pasar por la historia el cepillo a contrapelo (Walter Benjamin,
Sobre el concepto de historia, tesis VII, c. 1940)
Continuar leyendo aquí


Tesis de filosofía de la historia.(1940)


Es notorio que ha existido, según se dice, un autómata construido de tal manera que resultaba capaz de replicar a cada jugada de un ajedrecista con otra jugada contraria que le aseguraba ganar la partida. Un muñeco trajeado a la turca, en la boca una pipa de narguile, se sentaba a tablero apoyado sobre una mesa espaciosa. Un sistema de espejos despertaba la ilusión de que esta mesa era transparente por todos sus lados. En realidad se sentaba dentro un enano jorobado que era un maestro en el juego del ajedrez y que guiaba mediante hilos la mano del muñeco. Podemos imaginarnos un equivalente de este aparato en la filosofía.
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sábado, junio 09, 2007

Las Iglesias Protestantes durante la Alemania nazi.(Conclusión y preguntas finales.)



En Octubre de 1945, ya finalizada la guerra y encabezados entre otros por Martín Niemöller y Hans Asmussen se llevó a cabo el último acto de la Bekennende Kirche que en nombre de todos los protestantes alemanes hizo una declaración pública de culpa que se conoce como la Confesión de Stuttgart.
En ella se afirma: “Con gran dolor decimos: mal infinito fue llevado por nosotros a muchos países y pueblos.”


Nunca ha sido la intención de estas notas el juicio moral o espiritual sobre las Iglesias Protestantes de Alemania en el período que corre entre 1933-1945 y que estuvo signado por el totalitarismo nazi fascista de Hitler. Pero sí que sirvieran para un acercamiento al tema que permita esbozar una reflexión despojada de todo apasionamiento.

Hitler contó con el apoyo de gran parte de los protestantes alemanes de todos los estamentos en 1933, y hubo muy pocos , como Bonhoeffer , que desde un comienzo discernieron claramente quién era Hitler y cuales sus verdaderas intenciones.
Sin embargo el desarrollo de los acontecimientos sirvieron para comenzar a dividir prontamente las aguas entre aquellos que estaban dispuestos a seguir a Hitler y aceptar sus políticas de asimilación del cristianismo al nazismo y los que plantaron cara a toda tergiversación del Evangelio y del rol de Cristo como Señor de Su Iglesia.

En principio esto quedó evidenciado en el enfrentamiento entre los Deutscher Christen o la Iglesia del Reich (nunca mejor dicho “del Reich”, no de Cristo) y la Bekennende Kirche o Iglesia Confesante.
Pero con el devenir del tiempo, también entre estos últimos habrá notables divisiones , entre la fracción mayoritaria ,moderada , que buscaba conservar cierto margen de maniobra como organismo espiritual y aquellos de la fracción minoritaria y radical que no estaban dispuestos a hacer ninguna concesión a Hitler ni a su régimen. Estos sobrepasaron los límites de su institución para tomar en sus manos la responsabilidad que les cabía como cristianos y dar la respuesta suficiente que la Bekennende no estaba dando.

Quizá las Iglesias Protestantes no tuvieran una respuesta monolítica al nacionalsocialismo. Sin embargo, por los diferentes matices y niveles de respuestas, no como entidad sino a tenor individual muchas veces ,(recordemos que la Iglesia en lo espiritual esta formada por cada persona particularmente que confiesa a Cristo como su fe) resultó para el Estado de Hitler un hueso muy duro de roer.

La Bekennende Kirche derrotó en el campo teológico a los Deutscher Christen y sus planteos seudo-cristianos e impidió con esto que, Hitler se erigiera alguna vez, como la única autoridad de las Iglesias Protestantes, como pretendía. Demostraron con ello que sólo había una Cruz y que esta no era la cruz gamada.
Aún con todas sus limitaciones , fallas, divisiones y cobardías, fue la Bekennende Kirche un espacio donde muchos resistentes a Hitler encontraron un lugar de confortamiento y sustento espiritual; donde otros fueron formados (Finkenwalde), muchos despertados a su responsabilidad y a aquellos que planeaban la eliminación física del Furher, nunca los aisló, ni condenó.

Careció, indefectiblemente, de la decisión suficiente para abandonar posiciones de diálogo que le suponían cierta seguridad. Tuvo un silencio cómplice que no se justifica, como hemos probado, con la ignorancia de los hechos que se estaban sucediendo. Le faltó valentía para exponerse por los más débiles (y aquí falla cruelmente como Iglesia de Cristo).

Curiosamente quienes más claro tenían el papel de oposición y resistencia que ejercían las Iglesias Protestantes (con poder real o potencial), eran Hitler y su camarilla que buscaron siempre distintas formas de dominarlas, acallarlas o destruirlas. Lo intentaron por vías pacíficas, teológicas-doctrinales, políticas y finalmente también violentas enviando a los campos de concentración y a la muerte en muchos casos, a los pastores que ejercieron una oposición activa.

¿Hasta dónde tuvieron responsabilidad la Iglesias Protestante en la barbarie de Hitler?¿Por qué la mayoría de los líderes protestantes no defendieron vehementemente la causa de los judíos? ¿Su silencio era complicidad, cobardía o estrategia de propia sobrevivencia?

Estas preguntas son complejas de responder. Hay cuestiones históricas que se enraízan con formaciones teológicas que no se pueden ignorar.
Las Iglesias no tenían poder político, solo pastoral espiritual. Entendían por razones teológicas que su primera responsabilidad eran con sus rebaños, en base a eso buscaron proteger lo que entendían eran sus prioridades. Se sirvieron a si mismas pero no al prójimo como indica el Evangelio.
Fueron insolidarias por la ausencia de una denuncia clara y audible de la injusticia que sufría el pueblo judío, de la opresión al más débil. Y esas eran también sus responsabilidades como Iglesia.

Esta claro que décadas de un discurso antisemita entre líneas, subliminal , popular, implícito y explícito dentro y fuera de las iglesias; preparó las conciencias débiles para la persecución y genocidio de los judíos.
Y que esto también afectó transversalmente a las iglesias y sus líderes condicionándolas en su respuesta. Esto es hoy aceptado ampliamente por la mayoría de los investigadores y si bien faltó en la Declaración de Stuttgart este reconocimiento al silencio culpable sobre la persecución de los judíos, hoy en día las iglesias protestantes alemanas han reconocido sus faltas al respecto.
El silencio de las Iglesias son una compleja trama de los tres factores que enuncia la pregunta.

Dejo para el final una pregunta que muchos se han formulado.

¿Dónde estaba Dios en aquellos días si Su Iglesia tenía esta actitud de pasividad y temor?

Dios estaba obrando por medio de aquellos que no doblaron sus rodillas ante Hitler. En aquellos que no hicieron oídos sordos a los gritos de las víctimas. En aquellos que no pensaron en su propia seguridad sino en su deber como cristianos.
Dios actuaba en esos momentos a través de hombres y mujeres como Dietrich Bonhoeffer) , Martín Neumöller, Karl Barth, Paul Schneider, Elisabeth Schmitz , Gertrud Staewen, Hans Gruber, Friedich Weissler, Karl Stellbrink y otros que pagaban con cárcel, deportaciones, exilio y hasta con la muerte el terrible desafío de la fidelidad .


El hecho de reflejar las faltas y errores más terribles de la Iglesia protestante Alemana de ese tiempo, debe correr paralelo con valorar la vida y la actitud de hombres y mujeres que no se dejaran arrastrar por el error, por el silencio cómplice o la indiferencia.
Hombres y mujeres que en la medida de sus posibilidades y en muchos caso más allá de sus fuerzas fueron fieles a sus conciencias cristianas.
Hemos nombrado unos pocos, pero vaya en estos nombres la representación de todos los protestantes alemanes que quedaron en el anonimato de la historia, pero que tuvieron igual actitud y forman parte de, esa gran nube de testigos que nos observa desde la eternidad.


Daniel Pisoni





Lecturas recomendables sobre el tema, que aportan diversas visiones, opiniones y puntos de vista:

Arbeitsgemeinschaft kirchlicher Zeitgeschichtler.John S. Conway, Editor. University of British Columbia
Gedenkstätte Deutscher Widerstand.Dr. Peter Steinbach.Dr. Johannes Tuchel.Ute Stiepani, M.A.
Luteranismo y Shoah: trayectoria y desafíos.Reinhard Boettcher. International Council of Christians and Jews.
The Trial of German Major War Criminals.2da.Sesion.Bormann.(Documento)
La Resistencia Alemana contra Hitler.Barbara Koehn.Alianza Editorial.
Causas Sagradas.Michael Burleigh.Taurus
Los Verdugos voluntarios de Hitler.Daniel Goldhagen.Taurus
The Confessing Church and the Persecution of the Jews. Wolfgang Gerlach.University Nebraska Press.
The Role of the Churches.Victoria Burnett.Dimension.Vol 12.Nº2

viernes, junio 08, 2007

Las Iglesias Protestantes durante la Alemania nazi.(4)

Meses antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial una nueva ofensiva de Hitler intentará terminar con la Bekennende Kirche. Por medio del Reichkircheministerium (Ministerio de Culto) se prohíbe a las Iglesias protestantes de Alemania toda fraternidad con Iglesias evangélicas en el extranjero (tenían una decisiva participación en protestas contra los abusos de Hitler y de apoyo a los radicales de la Bekennende).
Pero además se declara al nacionalsocialismo la continuidad natural de la Reforma luterana, siguiendo criterios de exclusivismo nacionalista , prejuicios raciales y fuerte antisemitismo. Esta era la doctrina de los Deutscher Christen y la subversión total del cristianismo.
La Bekennende Kirche rechaza de plano este planteo.
De inmediato se producen medidas represivas, como el cierre de los seminarios donde se formaban los pastores de la Iglesia de la Confesión, entre ellos el célebre Finkenwalde (en la foto) que dirigía Dietrich Bonhoeffer) y la vigilancia y presión de la GESTAPO a los pastores opositores al régimen, enviando a algunos de ellos a los campos de concentración.

Paradójicamente esto hizo que el ala moderada de la Bekennende reconsiderara su postura y comenzara a unirse al ala radical en la oposición contra el totalitarismo hitleriano. Poco después los pastores Wurm y Meiser retiraran sus firmas de la declaración en que se distanciaban de los radicales .
En 1940 Wurm protesta, en nombre de toda la Bekennende Kirche, contra la eliminación por parte del régimen de los enfermos mentales y por las deportaciones de los judíos, especialmente los convertidos al protestantismo y que mostraba que la decisión del gobierno no era de tipo religioso, lo cual ya era ignominioso, sino demencialmente racial.
También comienzan a intensificarse los contactos con el Círculo Kreisau , que reunía a personajes de la resistencia conservadora, que se oponían a Hitler y planeaban eliminarlo físicamente.

En junio de 1941, se genera un decreto reservado por medio de Martin Bormann y que afirma que por primera vez en la Historia de Alemania el Führer tiene consciente y completamente el liderazgo del pueblo en sus propias manos.
Considera que con el Partido Nazi, sus componentes y unidades adjuntas, el Führer ha creado para sí mismo, y por tanto para el liderazgo del Reich Alemán, un instrumento que le hace independiente de las Iglesias.
Que todas las influencias que puedan reducir o dañar el liderazgo del pueblo ejercido por el Führer con la ayuda del NSDAP deben ser eliminadas y cada vez más se ha de separar al pueblo de las Iglesias y sus representantes, los pastores.
Y finalmente el Estado debe eliminar la posibilidad de la iglesia de influir en el pueblo alemán.

Para este tiempo ya hay quien rebasando las limitaciones propias de la institución de la Bekennende y sus limitadas acciones, deciden tomar caminos personales de resitencia y oposición a Hitler, entre ellos ya se ha mencionado a Dietrich Bonhoeffer)que fue encarcelado y luego ejecutado en el campo de concentración de Flossenburg, pero también hubo otros como Elisabeth Schmitz o Gertrud Staewen , de la Iglesia de Dahlem Berlín, que también pasan a la acción y deciden tomar medidas de ayuda a los perseguidos, obteniendo para ellos documentos de identidad, alimentos para los escapados de las deportaciones y refugio para los judíos. Gertrud sería por esto arrestada por la GESTAPO aunque sobreviría a la guerra.

De igual forma el Pastor Paul Schneider en Hochelheim a través de su ministerio pastoral y sus sermones no dejó de denunciar la barbarie que representaba el nazismo en aquellos días, instando a la Iglesia a ser fiel a Cristo y no hipócrita y temerosa. Sería detenido por la GESTAPO y enviado a Buchenwald donde moriría.
El Pastor Karl Stellbrink de Lubeck, que sería martirizado por los nazis en Hamburgo en 1943,por sus actividades de oposición al nazismo, es otro de aquellos que no escatimaron su vida con tal de ser fieles cristianos en los tiempos más aciagos de la historia de Alemania.