jueves, febrero 16, 2006

Bautismo "en el nombre de Jesús ".

Introducción:

A lo largo de la historia se han suscitado en varias oportunidades una serie de controversias sobre el sentido de la expresión del bautismo "en nombre de Jesús", y éstas han ocupado varias páginas en los comentarios bíblicos sobre la forma del bautismo en la iglesia primitiva.

No tienen estas breves apostillas la intención de ser dogmáticas, ni agotar el tema. Justamente porque no es éste un problema de nueva data, y desde hace mucho se ha discutido sobre ello, es que hay una imposibilidad material de abarcar todas la ideas e interpretaciones al respecto.

Sólo hemos intentado resumir brevemente las ideas principales que intentan explicar esta aparente contradicción entre el mandato que el Señor da en Mateo 28:19 con la del texto que encontramos en Hechos 2:38 y que algunos grupos utilizan no ya como forma litúrgica sino como apoyo a interpretaciones heterodoxas opuestas a la formulación de la mayoría de las iglesias trinitarias, que es : "en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo ".

Lo que dice el texto bíblico.

En primera instancia acerquémonos al texto bíblico y veamos algunos ejemplos:

El Señor en Mateo 28:19
“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; .."

Pedro en Hechos 2:38.
“Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo."

En Hechos 8:16 encontramos a los samaritanos convertidos bajo el ministerio de Felipe:
"porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús."

Pedro y los gentiles en casa de Cornelio; Hechos 10:48
"Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días."

Aún los discípulos que Pablo encuentra en Efeso. Hechos 19:5
" Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. "


Testimonios de la Iglesia primitiva.

En segundo lugar veamos los testimonios que nos llegan de la iglesia primitiva de los primeros siglos, sobre la forma en que realizaban los bautismos.

Contra la afirmación de que el bautismo se administraba en el Nombre de Jesús hasta el siglo II, citamos el testimonio de la Didakhé , que suele aceptarse como originaria del primer siglo y que contiene una serie de recomendaciones, e instruye decididamente el bautismo en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.

"En lo que se refiere al bautismo, tenéis que bautizar así: Habiendo dicho todas estas cosas, bautizad en el nombre del Padre y del Hijo y el Espíritu Santo, en agua viva. Si no tienes agua viva, bautiza con otra agua. Si no puedes con agua fría, hazlo con caliente. Si no tienes ni una ni otra, derrama agua sobre la cabeza tres veces, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.."

Justino (100-165) en su obra Apología propone:

" A cuantos se convencen y aceptan por la fe que es verdad lo que nosotros enseñamos y decimos y prometen ser capaces de vivir según ello..los llevamos a un lugar donde haya agua y se someten al baño por el agua en el nombre del Padre de todas las cosas y Señor Dios, y en el de nuestro Salvador Jesucristo y en el del Espíritu Santo."



También lo afirma claramente Tertuliano (160-220) que dirá en su escrito De Baptismo:

" (hablando del bautismo)..la fe impetra en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Porque si cualquier declaración queda establecida con tres testigos, mucho más lo será el don de Dios. Respecto a esta bendición tenemos como jueces de la fe los mismos que nos han prometido la salvación, y el número de estos nombres divinos es suficiente para que en nuestra esperanza estemos confiados."

Bastaría citar a Atanasio (296-373) en "Contra Arriano", cuando habla del bautismo:

" Los arrianos confieren el bautismo en el nombre del Padre y del Hijo; pero ellos no expresan al verdadero Padre, ya que niegan al que procede de él y es semejante a él en sustancia; y niegan también al verdadero Hijo, pues mencionan a otro creado de la nada, que ellos se han inventado .El rito que ellos administran ha de ser totalmente vacío y estéril, y aunque mantenga la apariencia es en realidad inútil. Porque ellos no bautizan realmente en el Padre y en el Hijo, sino en el Creador y en la criatura, en el Hacedor y en su obra. Pero siendo la criatura otra cosa distinta del Hijo, el bautismo que ellos pretender administrar es distinto del bautismo verdadero, por más que profesen nombrar al Padre y al Hijo de acuerdo con la Escritura. No basta para administrar el bautismo decir: "Oh,Señor! , sino que hay que tener al mismo tiempo la recta fe. Y esta fue la razón por la que nuestro Salvador no mandó simplemente a bautizar, sino que dijo primero:"Enseñad" y sólo luego:"Bautizad en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo..."

A su vez, Ambrosio (339-397) señalaba, que el Nombre estaba implicando igualmente a toda la Trinidad.

Aclarando las aparentes contradicciones.

Las dificultades para dar una explicación satisfactoria a esta aparente contradictoria forma "en el nombre de Jesús" solamente, son frecuentes; por ello debemos avenirnos a los datos que podemos extraer del Nuevo Testamento que dan evidencias concretas y aclaran algunos aspectos.

Es interesante de observar que de la información hallada en el texto bíblico algunos autores como David Stanley aventuran la hipótesis que son las palabras pronunciadas por el bautizado la clave y no se debe buscar a ésta en la expresión del servidor que bautiza.
Su razonamiento lo lleva a considerar no la utilización del Nombre de Jesús como fórmula por el que administra el bautismo, sino como invocación del bautizado.
Para ello recurre a las palabras de Ananías, cuando se dirige a Saulo todavía ciego luego de su conversión, en Hechos 22:16.

“Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre."

Para ilustrarnos sobre el particular veamos lo que F.F. Bruce afirma:

“El bautismo es el signo externo y visible del arrepentimiento y la fe. En la era apostólica el signo externo estaba en general tan inmediatamente asociado con la gracia interior y espiritual que se podía hablar de ambos como partes componentes de una única experiencia, o por una especie de metonimia, lo que era estrictamente cierto de una podía predicarse de la otra.”

En Hechos 22:16, Bruce observa:

“Pablo, siendo un hombre inteligente, sabría que la aplicación externa de agua a su cuerpo no podría, en sí misma, quitar sus pecados; entendería que su bautismo en agua era la señal externa y visible de su purificación del pecado, interior y espiritual , por la gracia de Dios, una purificación que hizo propia por la fe.”

Según esta hipótesis de Stanley en esta instrucción que Ananías da a Saulo, se ve claramente que quien hacía la invocación del Nombre de Jesús era el neófito, pero que el bautismo se hacía en "nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo" de acuerdo al mandato del Señor Jesús en Mateo 28:19.



Sobre Hechos 2:38.

Comúnmente la opinión que sobre este pasaje tienen los expertos en el Texto Sagrado es que la traducción de dicho pasaje se malogra con la expresión de las preposiciones griegas epi y eis por "en" y "para".

Si en su lugar colocáramos otra traducción posible las cuales son: "sobre" y "a" o " hacia " la comprensión del texto cobraría mayor sentido y claridad.
Estas últimas traducciones son aceptadas por muchos eruditos de prestigio que la consideran sensiblemente superior.

Otra interesante, aunque diferente idea sobre este pasaje la da el Dr.James W.Dale que en : " Christic and Patristic Baptism " entiende que este versículo se refiere fundamentalmente al igual que el vers.41 al bautismo interior del Espíritu Santo.

Pero volviendo al carácter esencial de lo dicho por Pedro en esta ocasión, no debemos ignorar el fundamento mismo del acto al que exhorta a sus creyentes, que es Jesucristo.
Del mismo contexto, podemos entender que la experiencia de tipo personal a las que los está invitando, tiene como primera etapa el "creer" en Jesús como salvador personal, de allí el venir con arrepentimiento al que los llama Pedro. El acto de "creer en el nombre" como sostienen con idéntico sentido Juan 3:18, o 1 Juan 3:23, es individual e íntimo pero con una manifestación simbólica que expresa entrega al Señor Jesús, revelado como tal.

Finalmente una explicación posible que nos da F.Lacueva sobre esta expresión, es la siguiente :

“Debemos tener en cuenta que, sólo injertados en Cristo, es como pasamos a formar parte de la familia divina (Rom.6:3 ss)."

Es justo también mencionar las observaciones existentes sobre que Pedro en Hechos 2:38 no estaba en el acto mismo del bautismo, sino que estas palabras están recogidas de su discurso ante la multitud. Según este pensamiento no podemos deducir las palabras que se usaban al momento del bautismo, al menos de este texto o de sus similares en el mismo libro de los Hechos.

En el Nombre de Jesús.

¿Qué se entendía en la iglesia primitiva por la expresión " el Nombre de Jesús " ?


De acuerdo al libro de los Hechos (Hch 4:17-8; 5:28) esta relación que se establecía entre Jesús y el término "Nombre" era fuertemente preocupante para las autoridades judías que prohiben y amenazan a los discípulos para que no sigan enseñando de esa forma; no era casual su preocupación, ellos mejor que otros comprendían claramente esta relación.

En primera instancia la expresión: "en el Nombre de Jesús" estaba indicando que la persona que se estaba bautizando se veía a si misma como fiel representante del Jesús exaltado y que entendía su bautismo como un acto de entrega al Salvador.

Esta situación es también reflejada en la epístola que Pablo le dirige a los Corintios en los momentos que ciertos partidismos amenazaban a la congregación.1 Cor. 1:13.

"¿Acaso está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo? "

Esta formulación es probablemente en el mismo sentido que la contabilidad de esa época en donde significaba "a cuenta de".El bautismo se consideraba como un contrato de transferencia, un acto por el cual el que se bautizaba se entregaba para constituirse en propiedad o discípulo de aquel que se nombraba.

La invocación del Nombre de Jesús que hacía la persona que estaba por pasar por las aguas del bautismo era la exteriorización verbal de su voluntad de convertirse en un seguidor fiel de Cristo, una declaración que evidenciaba su fe en el valor redentor del perfecto y único sacrificio de Jesús en la cruz del Calvario.

Por ello Pablo en 1 Cor.1:13 pregunta irónicamente " a quien invocasteis" en el momento del bautismo, recordándoles que son todos ellos seguidores de Cristo, salvados por un único Redentor y cubiertos por la misma Sangre y que por lo tanto no hay lugar para divisiones ni contiendas, pues había muchas personas que actuaban como si fueran discípulos bautizados en el nombre de Apolos, Pablo o Cefas.

La invocación se aclara en el contexto de Romanos 10:12-13.

" Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan; porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo."

Aún podríamos relacionar en este contexto del libro de los Hechos al capítulo 2 de Joel , en especial el vers.32.

"2:32 Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo; porque en el monte de Sion y en Jerusalén habrá salvación, como ha dicho Jehová, y entre el remanente al cual él habrá llamado. "


En Filipenses 2:9-11 encontramos un himno que cantaba en la iglesia por aquellos tiempos:

“Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre."

Refiriéndose no sólo al santo nombre de Jesús, sino al nuevo nombre de Kyrios , que se da al Cristo exaltado a la diestra del Dios Padre. Observar Hebreos 1:3-4.

" el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos."

El Iesous Kyrios era un credo en sí mismo, una aclamación popular que resumía la fe en la divinidad de Cristo. Cuando encontramos en el libro de los Hechos esta expresión, vemos la centralidad de esta verdad formulada pública y popularmente.
Varios ejemplos encontramos en Hechos 2:21, 3:6, 4:12, etc.

Refrendado esto por Pablo en Romanos 10:8-10.

“Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación."

Hasta aquí podríamos inferir una línea posible y lógica de desarrollo que nos diría que la referencia al Nombre de Jesús, la hacía el candidato acompañando el acto de fe que iba a ser realizado.

Es interesante de observar siguiendo esta idea, que nos encontramos con que el bautismo era administrado a adultos concientes y confesantes, que daban testimonio externo de una realidad interna.
Sin embargo, si divergimos por la vertiente del bautismo a infantes, veremos que el papel del administrador de la ordenanza cobra especial interés y su declaración queda como dominante en el acto del bautismo.
Pero sin entrar en esta materia y volviendo al texto de Hechos 2:38 y otros similares, vemos que la referencia necesariamente tiene que ser a adultos, en razón que los insta a un acto volitivo propio e intransferible.

Pero nada de esto invalida que desde el comienzo la administración del bautismo se hiciera bajo la formula trinitaria como nos atestigua la Didakhé.

La autoridad del Nombre.

Aunque sin mayores fundamentos, Tomás de Aquino en Summa Teológica pensaba que en los primeros tiempos de la Iglesia primitiva el bautismo se administraba en esta forma, ya por una revelación especial o dispensa con el fin de aumentar la devoción al Santo Nombre.

Es menester aclarar que en el contexto hebreo "Nombre " está implicando autoridad y posición jurídica. Por lo tanto en el pensamiento semítico la referencia al Nombre no es menor, pues está expresando autoridad.

Algunos historiadores refieren:


"En el Antiguo Testamento, el nombre ("shem") era una circunlocución para referirse al mismo Dios (Dt 12, 11 y 21; 14, 23 ss; 16, 2 y 11; 26, 2; Ne 1, 9; Sal 74, 7; Is 18, 7; Je 3, 17; 7, 10-14 y 30). En Filón, el "Nombre" es una de las denominaciones del "logos" (De Conf. Ling. 146). Finalmente, en el judaísmo aparecía - y el uso se ha perpetuado hasta el día de hoy - como una circunlocución de Yahveh, palabra que se omitía por respeto. Venía a ser así un equivalente de "kyrios" o "mar" con las connotaciones de divinidad que ya hemos visto al estudiar ese título."


Vemos en Juan 17:11 un fiel reflejo de la figura del Antiguo Testamento, donde destaca el nombre de Dios como una torre fuerte (Prov.18:10) que da seguridad.


1 Corintios 6:11 habla de los cristianos justificados "en el nombre", y está significando que el nombre es representativo de la naturaleza inmutable de Jesús, síntesis perfecta de lo que es y de lo que ha hecho, y por lo tanto posesión segura y garantida de todas las bendiciones, misericordias y gracias que el mismo encierra.

Encontramos también al apóstol Pablo hacer una exhortación muy clara en Colosenses 3:17, donde establece que todo en la vida del cristiano se debe enmarcar en la dependencia de la autoridad de Jesucristo.

Hechos 2:38 se refiere a que la persona sea bautizada "bajo la autoridad que hay en el nombre de Jesucristo”. Pedro enfatiza aquí de donde proviene la autoridad de este bautismo, que la persona debía bautizarse con la autoridad que posee Su Nombre (el de Jesús) y ergo, la autoridad era dada por Jesús.

Esto mismo afirma el Diccionario Expositivo Vine, tomando como ejemplo Hech.8;16 al referir que el vocablo "nombre" puede ser aplicado en reconocimiento a la autoridad de Cristo.

El texto aquí está tocando el tema de la autoridad de Cristo (versículo 18). Parece claro que, por el contexto, lo que se expresa es que debemos ir, enseñar, y bautizar con la autoridad dada por la Trinidad; de allí "en el nombre". Hay otros textos (2 Cor.5:20 o Ef.6:20) que avalan esta posición y que identifican al cristiano como embajador, es decir alguien que actúa "en el nombre de".


Hechos 4:7-10. Nos da la exacta perspectiva de esto. En el versículo siete preguntan a los apóstoles: “¿Con qué potestad o en qué nombre?”
Vemos a partir de ello la relevancia del nombre como autoridad. Y Pedro responde declarando que por nombre o autoridad de Jesucristo el hombre fue sanado.

Otros ejemplos similares los encontramos en Lucas 10:17, cuando retornan los setenta diciendo:
“Señor aún los demonios se nos sujetan en tu nombre."

Asi mismo en la curación del cojo en Hechos 3:6:
“Pero Pedro le dijo: No tengo ni plata ni oro, pero lo que tengo te doy. En el nombre de Jesucristo de Nazaret, ¡levántate y anda!”
Aquí vemos a Pedro declarando la autoridad de Cristo.


En Hechos 16:18 encontramos lo mismo en cuanto a la expulsión de un demonio :
“ Y esto lo hacía por muchos días; más desagradando a Pablo, éste se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora”. Pablo dio la orden en la autoridad de Jesús.

Todos estos textos (y otros) declaran la autoridad de Jesús. Por lo tanto no es extraño asimilar que cuando Pedro habla del bautismo en el nombre de Jesús, está significando la autoridad de Jesús relativa a Mateo 28:19-20.



Volvemos a Justino quién vivió a comienzos del siglo II , en su obra ya citada de Apología , donde dice, en referencia a esto:

"..estando él en el agua (el candidato) se invoca el nombre del Padre de todas las cosas y Señor Dios, el único nombre que invoca el que conduce a este lavatorio al que ha de ser bautizado..Este baño se llama iluminación, para dar a entender que son iluminados los que aprenden estas cosas.Y el que es así iluminado, se lava también en el nombre de Jesucristo, el que fue crucificado bajo Poncio Pilato, y en el nombre del Espíritu Santo, que nos anunció previamente por los profetas todo lo que se refiere a Jesús."

Ha habido reparos a esto , como por ejemplo en la obra " Der Chatechismus der Urchristenheit "
A Seeberg, dirá que dado que la recepción del Espíritu acontecía luego del bautismo no habría sido posible una confesión del Espíritu previa al bautismo.

La refutación a esta idea tiene varias vertientes (no entraremos en detalle sobre ella y la daremos por aceptable sólo precariamente): la primera de ellas tiene que ver con que Mateo 28:19 es un sumario de las últimas enseñanzas que nos deja Jesús y que Mateo incluye en una relación con el bautismo y el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

En segundo lugar, si la persona esperaba a posteriori del bautismo la inmediata recepción del Espíritu, es de suponer que en el acto hubiera referencia al Espíritu.

También vemos como testimonio irrefutable que la fórmula triádica tiene sus raíces en las palabras de Jesús, de acuerdo a Mateo (y también a su manera en Lucas) en la clara instrucción que deja a sus discípulos.

Por ello se suele entender que el bautismo en el nombre de Jesús refiere a la autoridad de Jesús. Y como es bien claro lo que Jesús mandó fue : en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (Mateo 28:19).

Continuando con las afirmaciones de Reinhold Seeberg podríamos añadir que encontramos en la formulación bautismal trinitaria la base del Credo Apostólico, el más antiguo y breve, aunque sea imposible reconstruir todos los detalles y exactitud de la forma original.
Conclusión.

Indudablemente vemos que la glorificación de Jesús en la iglesia primitiva y el reconocimiento de su autoridad en la cual se actuaba, (como es el caso que nos ocupa en los bautismos que se llevaban a cabo en ese tiempo), tenían un lugar central.

Por todo ello se requería del candidato una profesión de fe en la divinidad del Señor Jesús , en el caso de la invocación , y de allí la expresión : " bautismo en el Nombre de Jesús ". Al mismo tiempo la misma expresión está denotando la autoridad del Señor Jesus , pero esto no reemplazaba , ni anulaba la práctica de la forma trinitaria pronunciada por el servidor al momento del bautismo que era: " En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo." conforme a lo indicado por el Señor en Mateo 28:19.

La distinción (sin perjuicio de lo anteriormente comentado) entre los textos citados, fundamentalmente Mateo 28:19 y Hechos 2:38 , quizá pueda establecerse que en el primero de ellos encontramos recalcada la naturaleza misma de la Divinidad, un Dios Trino con su bendición y propósito hacia el creyente, mientras que la segunda escritura, nos da en su contexto el destacar que esos bienes sólo son asequibles por medio de Jesucristo, nuestro Salvador y Eterno Dios.


Bibliografía:

"Santa Biblia Antigua Versión Reina-Valera". Sociedades Bíblicas. Rev.1960
" Vine's" Complete Expository Dictionary. Vine, Unger, White.Ed T.Nelson. 1985
"Nuevo Diccionario Bíblico". J.D.Douglas ,N.Hillyer. Ed.Certeza.1991
"Teología Sistemática."(T.1) Lewis Chafer.Publicaciones Españolas.
"Manual de Historia de las Doctrinas (T1)".Reinhold Seeberg. Ed.Casa Bautista Public.
"Comentario Bíblico de Matthew Henry" Trad.F.Lacueva.Clie1999.
"Los Padres de la Iglesia." J. Vives.Ed.Herder.1982
"Historia de la Iglesia Primitiva (s.1-787)" .Harry Boer.Ed.UNILIT.2001
"La Iglesia Apostólica en el Nuevo Testamento ".David M.Stanley, Ed.Sal T.1968

Amor y Justicia.


¿Podemos llamarnos cristianos sin compartir las cargas de nuestros hermanos que sufren? ¿Sin ayudar al necesitado? ¿Sin liberar al cautivo de la pobreza y la miseria?

No se puede hablar del amor de Cristo sin hablar de Justicia, como tampoco se puede hablar de verdadera justicia sino nos referimos al Amor de Cristo.

Para un cristiano la relación con Dios está unida indisolublemente a la lucha por la JUSTICIA.

El auténtico cristiano anuncia el Evangelio proclamando el Amor de Dios, pero no sólo desde las palabras, sino participando activamente en esfuerzos para cambiar la vida de aquellos que más sufren.

La lucha contra toda forma de injusticia, abuso de poder, desigualdad social es parte de su visión.
Sin olvidar que un hombre con hambre no tiene oídos para el Evangelio, pero que un hombre bien alimentado y sin Cristo, carece de lo imprescindible: la salvación de su alma.


La necesidad, el llamado, la misión.

Un hombre recibe un llamado de auxilio de un pueblo lejano y desea ir, sabe conducir pero no tiene coche ni gasolina.
Su vecino, tiene un buen coche con abundante combustible, pero no desea acudir en auxilio de los que llaman.
Otro vecino, tiene abundante combustible, pero no sabe conducir y no sabe donde ir.

Egoísmo, comodidad, ignorancia y necesidad reflejadas en esta breve alegoría que nos habla de lo que ocurre hoy en la Iglesia del Señor.
Dios ha provisto a su Iglesia de medios materiales, armas espirituales y visión; lo que necesitamos es dejar de lado nuestro egoísmo y nuestra comodidad, no excusarnos en la ignorancia e ir y cumplir con la misión que Dios ha dado a su Iglesia: predicar el evangelio, hacer discípulos, liberar al cautivo, socorrer al necesitado y hacerlo..hasta lo último de la tierra.

“Id por todo el mundo; predicad el evangelio a toda criatura.” Mc.16:15.

Anotaciones sobre la hoguera de Champel.

Por Daniel Pisoni.


Al cumplirse 450 años de la ejecución de Servet en una hoguera levantada en la colina de Champel, nos encontramos en un momento propicio para observar a la distancia con detenimiento y sin apasionamientos, uno de los hechos más controvertidos y manipulados de la historia de la Iglesia.
Vayan estas anotaciones como aporte que sugieran nuevos caminos de aproximación a un momento que envolvió en sí mismo a hombres santos , apasionados, religiosos, contenciosos, políticos en un escenario tan especial como la ciudad de Ginebra del siglo XVI.
Cuando se trata del tema de la ejecución de Servet se cae en tópicos comunes aunque no rigurosamente ciertos.

El 27 de Octubre 1553 Miguel Servet, rehusando hasta último momento renunciar a sus convicciones religiosas, fue quemado junto con sus libros, cumpliéndose la sentencia dictada por el Consejo Menor de Ginebra.

La intervención de Calvino en este proceso a Servet siempre ha sido polémica y muchas veces tergiversada por diferentes intereses, algunas veces como forma indirecta de refutación de las enseñanzas bíblicas de Calvino, y en otros casos por prejuicios y enconos personales . En todos los casos la muerte de Servet presta el telón y la excusa de fondo.
Sin embargo, aún en aquellos en que no prima un prejuicio sólidamente establecido, subyace la idea de la culpabilidad de Calvino sea por comisión o por omisión, conclusión apresurada producto de la carencia de una aproximación histórica que sitúe a los personajes y al trasfondo debidamente y permita tener un cuadro más completo del hecho en sí.

No pretendemos con esto que la conclusión a la que se ha de llegar tenga una sentencia definitiva e inapelable, (sería pretencioso a partir de estas anotaciones necesariamente incompletas), pero sí que los elementos que aporta una visión lo más desapasionada posible introduzca otras perspectivas.
Investigar la realidad de los hechos nos despoja de historias sin fundamento pero con bastante de leyendas que se han ido edificando casi sin profundidad ni certezas, pero que allí están.
Son verdades a medias que esgrimidas hábilmente parecen satisfacer nuestro intelecto, toman la apariencia de sentencias irrecurribles, para finalmente alzarse como absolutas.

Fanatismo, prejuicio y parcialidad se conjugan para alimentar historias que poco tienen de históricas.
El tema de la ejecución de Servet encuadra en este marco.

Miguel Servet

Servet no era alguien que tímidamente pretendió expresar alguna idea divergente con la cristiandad; por el contrario era un convencido exponente antitrinitario que escribió obras negando la Trinidad, como " Trinitatis erroribus " (1531) a la edad de veinte años ,en la que defendía una herejía muy parecida a la sabeliana y " Christianismi Restitutio " (1553) donde se acerca al panteísmo , este último anónimamente.

"Fue el celo fanático con que Servet insistió en sus dogmas, como si fueran los únicos dogmas cristianos, y la denuncia de sus adversarios como absurdos y destructores del cristianismo, lo que hizo que fuera considerado como un hereje petulante y digno de las llamas." A Manual of Church History. "A.H.Newman.Vol II.Pag.195

Abrevó del platonismo y finalmente se sumergió en el panteísmo pretendiendo encontrar a Dios en toda la materia, basándose en una comunicación sustancial de la Deidad con todas las cosas.
En esta línea de pensamiento todo sería emanación de lo divino.

Desde joven había tenido oportunidad de estudiar textos tanto judíos como musulmanes, lo que fue formando en él la idea de que para que fuera posible la unión de las tres grandes religiones a nivel dogmático se debía descartar la concepción cristiana de Jesucristo como persona existente con anterioridad a la encarnación.
En su pensamiento Jesucristo era simplemente un hombre al cual Dios le había insuflado sabiduría divina.

El Espíritu Santo no era distinto de Dios, se confundía con Dios y no existía al margen del Espíritu de Dios que habita en nosotros. De esta forma el hombre participaba sustancialmente de Dios. Tampoco encontraba en las Sagradas Escrituras fundamento para la doctrina de la Trinidad.
Reconocía al Dios creador como Dios, y al Hijo y al Espíritu Santo sólo como expresiones de un accionar divino, pero sin reconocerles divinidad, lo que comúnmente se llama monarquianismo,( herejía ya conocida en el siglo III con Praxeas y Noetum).

" La Trinidad es un monstruo de tres cabezas.." decía.

Finalmente sostenía que los dos grandes obstáculos que detenían la extensión del cristianismo consistían en la doctrina de la Trinidad y en la del bautismo de los niños.
Tenía propensión a los pensamientos originales, lo que le rindió frutos en la medicina, como fue el descubrimiento de la circulación pulmonar de la sangre, al que llegó aparentemente por razonamiento.

De una inteligencia superior poseía una personalidad por momentos discordante, como queda demostrado en momentos del juicio en Ginebra. Era dialécticamente intolerante y quizá haya influido en su vida el haber sido castrado a la edad de cinco años.
Violento y carente de tacto, como se desprende de los permanentes conflictos en los que se vería envuelto a lo largo de su vida; era religioso y supersticioso, pero no se puede afirmar que fuera cristiano en el sentido bíblico de la palabra.

Fue curiosamente la Inquisición católica la que comenzó a perseguirlo quemando sus libros en Vienne, donde era médico del arzobispo, después de escapar de Francia.
Es falso que Calvino hubiera denunciado a Servet a la Inquisición católica romana en Francia luego que Servet le hubiera enviado un ejemplar de su obra Christianismi Restitutio.

No fue Calvino quien lo denunció a la Inquisición, sino un amigo del reformador en forma indirecta, más por imprudencia que por deseo premeditado. Pero esto Calvino lo ignoraba, aunque luego se le colgaría el sayo de haber sido su denunciante.

Es en una misiva privada enviada a sus parientes católicos romanos que permanecían en Vienne, donde Guillermo de Trie ( un allegado al reformador que era acusado por éstos de hereje protestante), responde que son ellos quienes acogen a un hereje en su seno, que niega la trinidad y la divinidad de Jesucristo, en directa referencia a Servet y su obra, mientras al mismo tiempo ejecutan a cinco jóvenes estudiantes protestantes por el delito de predicar el verdadero evangelio, hecho acaecido en el mismo año en Lyon.
Ante el estado público que toma esta acusación, al ser del conocimiento de las autoridades eclesiásticas de Vienne, y la solicitud de pruebas de tal acusación, es que De Trie suministra algunas piezas del intercambio epistolar entre Calvino y Servet.

Como se infiere, no hubo ningún tipo de connivencia con Servet jamás como para pensar que de alguna manera lo traicionó y sólo tuvo que ver con su detención en Vienne, muy indirectamente.
Calvino no sabía al momento de entregar estas cartas que las mismas irían a parar a las manos de la Inquisición católica como prueba contra Servet; él mismo luego declararía que no tomó parte en ese hecho, mas allá de lo conocido.

Es de observar también que durante el tiempo de su correspondencia, durante los años 1546-47, Calvino no lo denunció a la Inquisición, por lo tanto no hay razón para pensar que súbitamente cambió su proceder y lo hizo a posteriori.
En una carta a su amigo Farel le escribe:

“Servet acaba de enviarme, juntamente con su carta, un extenso volumen de sus desvaríos. Si lo consiento, vendrá aquí. Pero no diré una palabra para que venga."

Es claro, que ante la posibilidad de capturarlo y enjuiciarlo en Ginebra, Calvino retrocede, no será él quien lo engañe para venir a Ginebra.
Qué diferente actitud a la sostenida por la inquisición española, que ya había ordenado que fuese detenido en cualquier parte de Europa donde se lo encontrara y traído a España, al costo que fuese:

"Prométanle favores, miéntanle, ordénenle, hagan cualquier cosa para traer a Servet a algún lugar donde podamos echar mano de él." así manifestaba la orden inquisitorial.

Ni aún los más acérrimos defensores de Servet y/o detractores de Calvino aciertan a explicar qué razón llevó a Servet a pasar por Ginebra, cuando su intención era ir a Nápoles.
Pero puede que Servet en Francia, a instancias de contactos con dirigentes libertinos tales como Perrín, se enterase de la situación reinante en Ginebra ; no hay que olvidar que los impresores lioneses de "Christianissima restitutio", Arnoullet y Guéroult mantenían relación con dirigentes perrinistas.

Es curioso observar que durante el juicio de Ginebra, Servet afirma que casi ni conoce al impresor Baltasar Arnoullet, sin embargo miente, lo conocía desde tiempo atrás por otras impresiones que le había hecho; la negación del vínculo por parte de Servet podía obedecer a no delatarle, pero a su vez negar toda relación con el partido de Perrín.
Fundamentalmente porque sabría que la ciudad de Ginebra y su Consejo no le eran favorables a Calvino , para allí marchase con la intención de hacerse fuerte en esa plaza convencido de que el consejo liberal de la ciudad lo apoyaría a él en detrimento de Calvino, como escribió el reformador Wolfgang Musculus.

Conocía a Calvino , pues como dijimos, habían tenido contactos epistolares desde años antes, contactos que terminaron hartando al reformador por lo inaudito de sus ideas, cuando le envía una copia de Institutio, y Servet se la devuelve con comentarios en los márgenes y una carta ofensiva.
Estos contactos fueron comenzados a instancias de un editor de Lyon quien se niega a imprimir los escritos de Servet sin el visto bueno de Calvino.

Intentando tomar ventaja de la debilidad de Calvino en Ginebra, será paradójicamente Servet quien acusaría de hereje a Calvino, pediría la pena de muerte para él y exigiría que se le entregasen todos los bienes del reformador como compensación por los daños morales sufridos.
Luego de la detención de Servet, las autoridades de Ginebra escriben a Vienne solicitando información sobre el reo. De inmediato las autoridades de Vienne demandan su extradición. Es en ese momento que el Consejo de la ciudad de Ginebra le ofrece dos alternativas: ser retornado a Vienne o quedarse en Ginebra y enfrentar los cargos en su contra. Servet elige permanecer en Ginebra y ser juzgado por el Consejo ginebrino.

Esta comunicación puede haber influido significativamente en el tribunal, que en forma alguna estaba dispuesto a ser tildado de complaciente, ante el antecedente de la condena en firme sobre el mismo punto de un tribunal católico romano.
Servet parece no entender hasta casi la ejecución misma la realidad de su situación y hasta el final esperó un vuelco en su situación a través del favor de la oposición a Calvino en el Consejo Menor. Esta actitud, a tenor de lo afirmado por Guizot, pudo haber estado alentada en la confianza que tenía Servet en que el partido libertino lo defendiera.

Durante el proceso se defendió, dando muestras de gran agudeza; sin embargo al mismo tiempo prefería extrañas y violentas amenazas. Un escritor como Dyer, que lejos se encuentra en cuanto a justificar a Calvino, señala que sus respuestas a las acusaciones de herejía de Calvino son harto insolentes, al punto que parecen las de alguien que tiene trastornada la razón.
Desafiante y totalmente seguro de si mismo, intentó llevar la defensa como si Calvino fuera el acusado, llamándole: " mentiroso, perverso, asesino, mono ridículo.."
En un escrito al Concilio Menor reclamó lo siguiente:

"Por tanto , señores míos, pido que mi falso acusador (Calvino) sea castigado..que su propiedad me sea entregada como recompensa por las molestias causadas, y que sea mantenido en prisión hasta que el juicio decida su muerte o la mía, o algún otro castigo.."

Van Halsema , llama la atención sobre el hecho de que Servet considerara la posibilidad de la pena de muerte como veredicto, aunque no suponiendo que recaería sobre él.
Juan Calvino: los límites de su responsabilidad
Decía John T.Mc.Neill:

“Calvino ha sido tan industriosamente difamado, que muchos que están al margen del mundo culto piensan en él ante todo con cierto horror."(Nueva Reforma Nº 30.Lester DeKoster: Juan Calvino; Pensador y hombre de acción.)

La crónica de la historia en la Ginebra de los tiempos del proceso y ejecución de Servet, nos dice que Juan Calvino no era un dictador en Ginebra ni mucho menos un "Papa”; y que solo hacia el final de su vida se le otorga la ciudadanía ginebrina, con plenos derechos; pero hasta ese momento sólo era un extranjero residente legal, sin derecho a voto o a cargar armas, que podía ser pastor o maestro si no se hallaba un ciudadano ginebrino calificado para ocupar tal posición. Pero que al momento de los hechos generados por Servet no tenía control sobre los Consejos de la ciudad.
Lo que es más, el Consejo Menor de la ciudad no lo tenía en simpatía, al punto de que los magistrados prescindieron de él al comienzo del proceso contra Servet, y fue este Consejo quien redactó la acusación.
Calvino fue con el paso del tiempo, una persona respetada a nivel moral y espiritual, pero no tenía poder real al momento del proceso contra Servet.

Es interesante observar que Calvino era un hombre de sensibilidad y compasión, lo cual puede ser visto en su correspondencia personal; quien tenía un profundo sentido de compromiso con aquellos quienes estaban en necesidad, tanto física como espiritual.
Epistológrafo por naturaleza, han llegado hasta nuestros días cerca de cuatro mil cartas personalmente escritas, con temas que van desde el más puro pensamiento teológico a otras de carácter íntimo.
Del estudio de ellas surge un reformador que abre su corazón mostrando los sentimientos que lo embargan, sus preocupaciones, sus desvelos e ilusiones, su incansable animar y consolar a sus consiervos.

Algunos historiadores creen que si Calvino no hubiese hecho otra cosa que simplemente escribir cartas, la profundidad y riqueza de ellas lo ubicarían en lugar preponderante en la historia de la Iglesia. El libro de Richard Stauffer " The Humannes of John Calvin " presenta aspectos generalmente desconocidos sobre el reformador en lo que respecta al sufrimiento humano.

Está probado por medio de una misiva personal a su amigo Farel que, fiel a su sentir, Calvino y otros pastores intentaron evitar la condena a muerte por fuego cambiándola por otra más misericordiosa como la ejecutada por espada, pero fueron rechazados por un Consejo ginebrino que quería demostrar su independencia de Calvino, y la ejecución en los términos por ellos dispuestos era una buena ocasión. Con gran maestría J.Grau señala que paradójicamente sus enemigos lo acusan de ser culpable de una hoguera a la que se opuso.
Esto deja claro que no había capacidad de decisión, ni siquiera de consideración en la persona de Calvino por parte del órgano civil; si así hubiera sido, la historia final de Servet hubiera sido diferente, pero la falsedad de la leyenda sobre este hecho inculpa a Calvino como el principal instigador y autor de esta ejecución.

Luego de conocida la sentencia, Servet pidió un encuentro con Calvino, donde le pidió disculpas y éste le correspondió asegurándole que nunca le había tenido rencor personal.
La idea de un Calvino dictador en la Ginebra de su tiempo es insostenible. Vayan algunos ejemplos. Tenía muchos enemigos quienes lo odiaban y lo ridiculizaban de formas difícilmente soportables.
No podía salir a la calle sin ser objeto de burla con expresiones como:

" prefiero escuchar tres perros ladrando que a Calvino predicar "" Sabes ? en el infierno hay solo dos demonios y uno de ellos va allí (por Calvino) ".Algunos niños a su paso le gritaban a sus espaldas " Caín, Caín ". Y más de un perro por aquellos días respondía al nombre de Calvino.(Stickelberger, John Calvin)

En una carta a Farel, el reformador le escribe:

"Nuestros magistrados han llegado a tal punto de su locura que ponen en duda todo lo que digo; tanto que si afirmo que hay luz a mediodía al momento empiezan a desconfiar."

Y esto ocurre poco antes de la sentencia contra Servet.
Aún autores de los que no se puede sospechar connivencia con el reformador de Ginebra reconocen que cuando Calvino comenzó a meterse con la vida que llevaban los ricos y poderosos de la ciudad, aumentó notablemente la resistencia contra su persona.
Los que eran sus adversarios se habían hecho con el poder del consejo municipal en 1549 y no estaban dispuestos a tolerar censura sobre sus modos de vida, ni tampoco una política que siguiera facilitando la llegada de refugiados protestantes de toda Europa que venían perseguidos por la Inquisición católica. Por el contrario pretendían una política más ginebrina.
El conflicto se desató finalmente entre el consistorio de pastores y dos prominentes de la ciudad como eran Francisco Favre y su yerno Ami Perrin. Tampoco ha de obviarse el caso Berthelier, caudillo del partido libertino, quien desde el Consejo Menor (donde se juzga a Servet) enfrenta al Consistorio y desafía a Calvino, luego que dicho cuerpo lo excomulgara por agredir a un pastor perteneciente al mismo.

Calvino acusó de herejía a Servet, y demostró su falsa enseñanza sólo en el terreno teológico desmontando los argumentos del español durante el proceso.

"Por el tiempo que Servet fue convicto de herejía yo no he pronunciado una palabra sobre su pena.."
"Estoy ansioso de saber por qué hecho se me acusa de crueldad, desconozco a cuál se refiere a menos que sea con referencia a la muerte de su gran maestro Servet. Pero que yo mismo considero que él no debió ser ejecutado, sus jueces son testigos, dos de los cuales en ese tiempo eran sus leales favoritos y defensores."

Señala Merlé D'Aubigné en su obra que curiosamente fue Calvino quien asumió el papel de intentar mitigar la forma de ejecución de la sentencia, para finalmente ser acusado por una pena con la que no acordaba.
La responsabilidad final de la forma de muerte dada a Servet descansa sobre el consejo de la ciudad no en Calvino.

Los que afirman que Calvino tuvo miedo de un médico que manejaba con soltura el hebreo y tenía conocimientos de teología ,quien podía hacer tambalear su dominio en Ginebra y que esa fue la razón por la que abogó por su ejecución, pasan por alto el hecho de que este mismo Servet ya había sido condenado y quemado en efigie en Vienne por la Inquisición romana.

El escenario y razones históricas del proceso y ejecución de Servet.

¿Podría verse este proceso como un hecho único, aislado y puntual en la historia del siglo XVI?
Ginebra, está inmersa en su época, tiempo en el cual lo que se creía herejía que ponía en peligro las almas debía ser exterminado sin otras valoraciones; de esto bien puede dar sobradas muestras la Inquisición católica romana en miles y miles de casos.
La iglesia había superado no sin gran dificultad las herejías arrianas en el siglo IV y V, y aún permanecía sensible en temas tan fundamentales como la Trinidad, la deidad de Jesucristo y el carácter personal del Espíritu Santo.
Cualquier idea que implicara la no aceptación del Credo Niceno implicaba ser perseguido desde el tiempo del emperador Teodosio, ese era el escenario de Ginebra y de la Europa occidental a mediados del siglo XVI. (1)

Biéler expresa en su obra sobre el pensamiento económico y social de Calvino que tanto para el romanismo emanado del papado como para los protestantes, en el siglo XVI solo hay una verdad religiosa por la cual cada uno está obligado a combatir, y acudir, si es necesario para ello, a la fuerza.

El proceso fue civil, instruido y dirigido por el Consejo Menor de la ciudad del lago Leman en acuerdo con las leyes vigentes, y este órgano civil era el único que tenía poder para penalizar criminales. Y Calvino no era un magistrado.
La condena de Servet como hereje, daba al Consejo de Ginebra un apoyo fundamental, pues mostraba que ellos perseguían y condenaban herejías anticristianas y en su autoridad podían oponerse a Calvino, a quien algunos de ellos tenían por enemigo.
Las acciones de Servet tenían un sentido sedicioso, que es lo que el tribunal ha de juzgar, pues en una sociedad en la cual aún no estaba clara la división entre estado e iglesia, su intento de desestabilizar a la iglesia era un intento de derrocar al gobierno de Ginebra.
Si se analizan las actas se llega a la conclusión de que el proceso tomó rápidamente un tinte político y social. A Servet se lo acusa de sedición al atacar las bases doctrinales fundamentales de una sociedad cristiana como lo era Ginebra, y de pretender minar esas bases para acabar así con el orden imperante.

El problema fundamental pasó a ser de carácter social, las consecuencias de la degradación espiritual llevaban a la anarquía, y a la destrucción de la regla de fe, la regla moral, y el orden social. (2)
Puede verse sí, cierta reminiscencia romana al unir paz social con razones eclesiásticas, pero estamos en los comienzos del proceso que llevará decididamente a la separación o independencia de la Iglesia y el Estado.
El acto de eliminación física de lo herejes estaba fundamentado en una interpretación contextualizada de la escritura que encontramos en el Antiguo Testamento en Levítico 24:16.Era este el error de la época. Avalada por el Código Justiniano, la ley civil en vigencia, para el crimen de negar una doctrina fundamental del cristianismo como la Trinidad, se aplicaba la pena capital.

La sentencia de ejecución de Servet fue completamente aprobada por los líderes de la Reforma, así encontramos a: Beza, Melancthon, Bucer, Farel, Bullinger en completo acuerdo con la sentencia dictada al tenor de sus respuestas ante la consulta que hace el consejo de Ginebra a las diferentes ciudades suizas.
Zurich, la ciudad de Zwinglio:

"Ninguna severidad es demasiado grande para penalizar tal ofensa...”

Schaffhausen:

"Detened a ese demonio, de otra manera sus blasfemias acabarán con los cristianos...”

Basilea:

"Si persiste en su locura, usad el poder con el cual estáis investidos por Dios para prevenir por fuerza contra toda injuria a la iglesia de Cristo".

Melanchthon a Calvino en una misiva:

"He leído tu libro donde claramente rechazas las horribles blasfemias de Servet...”"La Iglesia te debe gratitud y te la deberá la posteridad. Perfectamente asiento tu opinión y afirmo también que los magistrados tuvieron el derecho en castigar en un tribunal ordinario a este blasfemo hombre."

Es muy posible que los elementos opuestos a Calvino en el Consejo hayan promovido esta consulta con la esperanza de que una recomendación de sanción menor como fue en el caso de Bolsec (destierro) fuera interpretada como una derrota para Calvino, sin embargo la contundencia no dejo resquicios.
La sentencia del tribunal fue unánime.

Es claro con estos testimonios que la opinión pública y la de otros reformadores aprobaban tal sentencia, tan cierto como lo estremecedor que nos resulta a nosotros hoy a través de la idea formal (que no práctica) de la tolerancia en el siglo XXI.

Es por ello, cuando menos cuestionable, que se quiera personalizar a Calvino con la intolerancia reinante en el siglo XVI que no era un tiempo benevolente, ni tolerante con la herejía en ningún lugar de Europa como lo atestiguan las crónicas de la época, y como sobradas muestras daría la Inquisición Católica española durante largo tiempo.
El mismo Tomás de Aquino explícitamente apoya la quema de herejes diciendo:

"Si el hereje pertenecía a la iglesia, abandonad toda idea de conversión, proveed para la salvación de otros separándolo de la iglesia por la sentencia de excomunión y dejadlo en manos de un juzgado secular para ser exterminado del mundo por la muerte." (Summa Theologiae, IIaIIae)

La herejía era considerada peor que la muerte, en tanto que ésta sólo destruía al cuerpo; la herejía perdía el alma para siempre.

Conclusión.

Todos admitimos hoy que la ejecución de Servet fue un lamentable error, la libertad de conciencia a la que todo hombre tiene derecho no puede ser jamás mancillada. Y lo ocurrido en la Ginebra de 1553 estaba reñido con el mensaje del evangelio.
Tanta verdad hay en esto como que el tema del proceso y ejecución de Servet por el Consejo Menor de Ginebra es un tema altamente complejo por las innumerables aristas que posee. Y entre ellas se entremezclan razones políticas y religiosas, luchas de facciones y enemistades personales.

Sería interesante preguntarnos: ¿Cuál habría sido la reacción de los anticalvinistas, ante una sentencia menor contra Servet ? ¿Hubiera sido esto visto, como una debilidad doctrinal en la acusación sustentada por el teólogo reformado?

Con anterioridad el católico Pedro Caroli había hecho acusaciones de arrianismo contra Calvino, es simple imaginar una censura leve y tolerante contra Servet, lo que hubiera significado. ¿El romanismo papista, no habría acusado al protestantismo de connivencia con doctrinas que socavan las bases mismas del cristianismo?
Años antes Aleander, escribió:

"Esos herejes de Alemania deberían castigarle, si es que son tan cristianos y evangélicos como dicen ser, así como defensores de la fe, porque él (Servet) es tan opuesto a ellos en su profesión de fe como de los católicos."(3)

Aproximarnos a los hechos acaecidos en el siglo XVI con el cristal de la tolerancia del siglo XXI es cuando menos anacrónico. Los hechos y razones que envuelven la ejecución de Servet no escapan a su siglo, sino que son prisioneros y testimonios de su tiempo.
No es esto una aprobación de ellos, por eso no hay que silenciarlos, porque no necesita Juan Calvino de ello para ocupar su lugar en la historia, pero tampoco se debe permitir tergiversar la historia interesadamente.

Tampoco puede ser válido aplicar principios de Derecho penal moderno a un proceso de 450 años atrás, con el fin de encontrar errores de procedimiento jurídico. Como imposible es sustraer la ejecución de Miguel Servet de su contexto, que en las palabras de un historiador agnóstico como Crouzet, es el de la lucha final contra los perrinistas.

Los que atacan a Juan Calvino a través de este desgraciado episodio creyendo que con ello refutan su teología, en mucho se equivocan, porque no fue Calvino ni la teología reformada la que condenó a Servet sino las circunstancias y el ambiente político-social del momento. R. H. Bainton, en Hunted Heretic, señala que con sus ideas y puntos de vista el médico aragonés hubiera sido barrido o quemado en cualquier país de Europa.
Aún en el microcosmos de Ginebra, el clima es de ebullición constante, hay una serie de expresiones heréticas continuas, al tiempo que se está produciendo el enfrentamiento por la excomunión de Berthelier, la aparición en Ginebra del libro de Castellión,etc. Nada de esto puede obviarse, ni quitarse del contexto en el tiempo y el espacio donde ocurre la condena y ejecución de Servet.

Calvino no se encuentra en el altar de los protestantes. Calvino fue un pecador más, un pecador que participó en el proceso contra Servet, que en el peor de los casos no intentó detenerlo, pero que tampoco habría tenido poder para hacerlo; su parte de culpa, es la del espíritu de su siglo, como atinadamente afirma el Dr.Emile Doumerge.

A un hombre como Calvino, que fue precursor en la separación entre Estado e Iglesia y que había levantado su voz para proclamar la verdad de Dios aún a riesgo de su propia vida, tal vez en este hecho sólo pueda imputársele el no haberse adelantado a su tiempo.

El monumento levantado en la misma colina de Champel desde hace cien años testifica claramente, que los que conceden a Juan Calvino el reconocimiento de su aporte monumental a la teología cristiana, no aprueban en forma alguna el uso de la violencia como medio para defender la pureza de la ortodoxia cristiana.

Los perseguidos, condenados y asesinados en hogueras de la Inquisición Católica española o de la razón revolucionaria y progresista aún esperan gestos similares.

Finalmente, estos hechos nos invitan a considerar el contexto en el que se desarrolla el proceso : condena y ejecución de Miguel Servet, la presión pública popular que demandaba condena contra la herejía y la blasfemia manifiesta, el nulo poder o control que tenía Calvino sobre el Concilio Menor que era quién juzgaba , el carácter y la personalidad del acusado en su actitud ante el tribunal, las razones oscuras pero sospechosas por las que se había dirigido a Ginebra, la lucha política en que está envuelto el escenario, que en el pasado Calvino había apelado por condenas más leves, la respuesta de las otras ciudades suizas a las que se consulta y finalmente el que Servet ya había sido condenado por estos mismos cargos por un tribunal inquisitorial católico romano.

Todo lo anteriormente expuesto pesa abrumadoramente en la evaluación e interpretación de la historia de los últimos días de Servet, que tanto ha tenido que ver con los cargos de intolerancia que se le hacen a Juan Calvino, como si la responsabilidad final sólo hubiera sido de él.
Servet fue sentenciado por un tribunal civil, en unanimidad y de acuerdo a las leyes vigentes en su lugar y en su tiempo, sentencia aprobada sobradamente también en otras ciudades, e incluso repetida como en el caso de la Vienne católica romana.

Considerando estos hechos sería una simplificación absurda y carente de objetividad histórica hablar de la ejecución de Servet por Calvino, los hechos lo desmienten. Y los hechos son terriblemente tercos.

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Notas:
(1) J.Grau "Aletheia" Nº 21.
(2) Ibid.
(3) Hoogstra Jacob " Juan Calvino, Profeta contemporáneo”. Cap.3.pg 50.
Obras y escritos consultados:
"John Calvin: a man of compassion."-Rev JL Van Popta.- Clarion September (1988)Vol 37,Nº 20.
"Juan Calvino : Profeta contemporáneo."- varios.Comp. Jacob T. Hoogstra.Clie 1973
"Another side of John Calvin "- Dr.Jack L Arnold- Reformation Men and Theology.Vol 1 Num.9.1999
"John Calvin: From second Reform in Geneva to Death ((1541-1564)"-Dr.Jack L Arnold- Reformation Men and Theology.Vol 1 Num.8.1999
"Así fue Calvino".-Thea B.Van Halsema. Baker Book House.2º ed.1998
"Calvin vs.Servetus" - J Stevens Wilkins -1998
"The Complaint of Nicholas de la Fontaine against Servetus 14 August,1553 "- Period of the later reformation in Translations and Reprints from the Original Sources of European History ( Philadelphia: University of Pennsylvania History Department,1898-1912),vol 3,no 3.- Hanover Historical Text Project.
" Calvino" -Denis Crouzet. Ed.Ariel 1ºed. 2001
"Anotaciones actuales sobre un proceso ignominioso" Sergio Baches Opi.
"Historia de la Reforma"- Jorge P.Fisher .Clie 1984.
" Calvino,un vida por la Reforma." - Joan Gomis.Ed Planeta 1993
"Historia del Cristianismo "- H.H.Muirhead .Casa Bautista de Publicaciones.1953
"La Europa de la Reforma 1517-1559 "- G.R.Elton. Siglo XXI Ed. 1º Ed.1974
"Aspectos de la vida y la obra de Miguel Servet ".- Francisco Javier González Echeverría y Teresa Ancín H.- Reina Sofía.Tudela (Navarra)
"Miguel Servet: Historia de una ejecución. "- Miguel Fernández.Ed.Discípulo.2001
"Servet,Calvino y la intolerancia." - José Grau. Alétheia Nº 21. 1-2002
"Juan Calvino; Pensador y hombre de acción."- Lester DeKoster.-Nueva Reforma Nº 30-1995

Bienvenido navegante:


No abundaré en detalles, pues ya sabéis de qué va el blog.
Sólo a modo de debut, abriré este espacio con una frase del padre de la historia, Heródoto:

"Ningún hombre es tan tonto como para desear la guerra y no la paz; pues en la paz los hijos llevan a sus padres a la tumba, en la guerra son los padres quienes llevan a los hijos a la tumba."

Gracias por estar.

Danny.